Así se mantiene un eléctrico

Los eléctricos presentan claras diferencias frente a los vehículos de combustión y esto se extiende a su mantenimiento...

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Los eléctricos son menos complejos que los coches de combustión. Para empezar, un vehículo de combustión interna tiene miles de piezas bañadas en aceite que además están sujetas a drásticos cambios térmicos y a altos niveles de fricción. Un motor eléctrico, por el contrario, no tiene aceite. No obstante, sí que cuenta con diferenciales y sistemas de transmisión de potencia bañados en aceite. En cuanto a sus grupos motopropulsores, cuentan con menos componentes y son más simples.

Cómo se observa, los eléctricos presentan claras diferencias frente a los vehículos de combustión y esto, tal y como asegura diariomotor.es, se extiende a su mantenimiento….

Y es que el mantenimiento de un eléctrico está programado por el propio fabricante, como ocurre con el resto de coches convencionales. Por eso vienen con un manual de usuario. No obstante, la clave del mantenimiento de estos vehículos pasa por comprobar el correcto aislamiento de las conexiones entre la batería y el motor, así como las masas del coche. Una inspección que no es compleja pero requiere de equipamiento específico y también de un técnico especializado en coches.

En cuanto al resto de cuidados que necesita, son los siguientes: cambio del líquido de frenos, cambio de discos de freno, cambio del líquido refrigerante, cambio del filtro del polen de habitáculo y del sistema de climatización, de las baterías de 12 voltios y de las escobillas de los limpiaparabrisas.

Por otra parte, también hay que tener en cuenta el desgaste de neumáticos, ya que el par motor y el peso de este tipo de vehículos hacen que el desgaste sea mayor.

Y luego están las rótulas, bieletas, amortiguadores o guardapolvos de los palieres, entre otros. Porque por muy eléctrico que sea el vehículo, no deja de ser un coche que requiere de amortiguadores y un tren de rodaje que sufrirá desgaste con el paso del tiempo.