Bujías deterioradas. ¿Cómo limpiarlas y sustituirlas?

Reynasa explica, paso a paso, cómo se debe llevar a cabo esta operación.

En teoría, las bujías deben sustituirse cada 60.000 kilómetros si el coche monta un motor de gasolina, o cada 120.000 si este es diésel. Si todavía no se ha cumplido ese plazo, pueden desmontarse y limpiarse, aunque no conviene abusar de esta última. Para desmontar las bujías, tanto si es con el fin de limpiarlas como de sustituirlas, hay que seguir estos pasos:

Aflojar la bujía montada. También se debe limpiar la suciedad del hueco de montaje con aire a presión. Todo ello se debe hacer con el motor en frío y la batería desconectada, con objeto de evitar accidentes.

Destornillar la bujía. Una vez desconectada de los cables o las bobinas, se destornilla la bujía con una llave dinamométrica. A continuación, se soplan los depósitos del orificio y se retira con un paño seco.

Limpiar la bujía. Si no se va a cambiar la bujía, se limpia con alcohol de 90º o algún limpiador específico como los aptos para frenos o carburador. La rosca de la bujía se puede rascar con un cepillo metálico, una aguja o un cuchillo afilado.

Comprobar la distancia entre los electrodos. Debe estar comprendida entre 0,020 y 0,080 pulgadas. Si la erosión los ha distanciado más, la chispa no tendrá la intensidad suficiente. Se pueden calibrar reajustando el electrodo lateral.

Instalar la bujía. Cuando se ha limpiado y secado la bujía, se sopla y se pasa por un paño seco antes de reinstalarla. Si se va a sustituir, basta con insertar la bujía nueva.

Atornillar y fijar la bujía. Para terminar, se atornilla manualmente la bujía nueva o la limpia hasta que haga tope. Posteriormente se fija el par de apriete que corresponda con la llave dinamométrica, para evitar problemas derivados de apretarlas demasiado o demasiado poco.