Carlos G. Pozo: “El Gobierno no nos puede abandonar”

"Mantener operativo el negocio al menos en unos servicios mínimos, no atiende a una justificación empresarial, sino social. Casi altruista, de responsabilidad con lo que como sector aportamos a la comunidad". Con estas palabras explica Carlos G. Pozo, director de La Comunidad del Taller, la situación actual a causa de la crisis del coronavirus...

El RD que decretaba el estado de alarma asumía como esenciales los servicios del taller y por tanto excluía su labor de las restricciones. No tenían por qué cerrar. Los distribuidores, asimismo, podían ofrecer servicio de reparto, no así mantener abierta su venta al mostrador. A partir del lunes las decisiones empresariales se fueron sucediendo, siendo muchos los negocios que decidían cerrar, manteniendo prácticamente todos ellos un teléfono o un servicio mínimo de emergencia al ser, en eso tiene razón el Gobierno, nuestra labor esencial para la sociedad.

Y siendo cierto esto, y habiendo dicho Industria, Justicia -por medio de la Abogacía General del Estado- y Transportes -hoy mismo en el BOE- que la labor del sector podría seguir desarrollándose, no lo es menos que hacerlo, es decir, mantener operativo el negocio al menos en unos servicios mínimos, no atiende a una justificación empresarial, sino social. Casi altruista, de responsabilidad con lo que como sector aportamos a la comunidad. Lo que vive la posventa no es un descenso en la actividad, es una imposibilidad de llevar a cabo su labor.

Es por ello que la fuerza mayor queda igual de patente en las empresas de nuestro sector que en aquellas otras obligadas al cierre. No sería justo penalizar la labor social que la posventa lleva implícita. La tenemos y la asumimos, pero ejercerla no debería jamás ir en nuestra contra.

Porque a nadie se le escapa que en la situación que existe, con una reducción de más de un 95% en la actividad de la distribución, y otro tanto en la del taller, no hay empresario que decida mantener el servicio por un interés económico. Más allá de esta reducción de la actividad debida al confinamiento, la falta de suministro que sufre tanto la distribución como el taller -una cosa lleva a la otra-, complica extremadamente las cosas…

Más allá de los propios empresarios del sector, son también los sindicatos los que están pidiendo que se alegue la fuerza mayor para la realización de unos ERTEs que podrían ser la tabla de salvación para numerosas empresas de nuestro sector. CCOO y UGT lo saben y por eso se han alineado con la CEOE y Cepyme para pedir al Gobierno que tome sensibilidad con la situación, porque son conscientes de que sería el único modo de salvaguardar sus empleos.

Así que, llegados a este punto, que se pueda abrir o no, que se pueda hacer a puerta cerrada o abierta, que se decida hacerlo o no, es lo de menos. No importa nada.

Tan de fuerza mayor es la responsabilidad que este sector tiene con la sociedad, como la que nos impide, dada la situación con este maldito virus, ejercer nuestra labor empresarial.

La posventa demuestra su responsabilidad con este país. El Gobierno, estoy seguro, lo hará de vuelta… No puede dejar en la estacada a un sector que, incluso en esta situación, ha demostrado siempre estar a la altura de las circunstancias.

1 Comentario

  1. Si, si podemos “trabajar” por eso en mi negocio entró una patrulla de Policía Local para indicarme que no puedo estar abierto al publico que si puedo trabajar pero, en Ambulancias, coches patrullas o cualquier otro vehículo de emergencias. Que bien!!! ¿no?

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