Coches diésel y eléctricos: ¿quién ganará la batalla?

Todo apunta a que ambas motorizaciones convivirán durante mucho tiempo,

Sin duda uno de los temas más comentados hoy respecto a cómo va a cambiar el sector del automóvil (y por tanto el de la posventa) es el de la motorización de los vehículos. A veces podría pensarse que el coche de combustión es ya casi cosa del pasado y que sin embargo los vehículos eléctricos coparán de aquí a nada gran parte del mercado. Qué va.

Siendo realistas, queda diésel y gasolina para rato. Con el trucaje de emisiones por parte del grupo Volkswagen se abrieron dos debates: uno en torno a la contaminación y la necesidad (o no) de electrificar el parque y otro que hasta entonces no existía, protagonizado por el diésel. Eso aceleró las cosas, pero a buen seguro que no tanto como a veces puede parecer.

¿Desaparecerá el diésel?, ¿debe hacerlo? La respuesta parece ser claramente negativa. ¿La llegada del coche eléctrico es inminente? De nuevo no. Las ventas de vehículos electrificados representan hoy un 2,6% de total. Un estudio de la consultora MSI afirma que en 2018 alcanzarán el 5,2% y ANFAC, la patronal de constructores de vehículos, se plantea como objetivo que los híbridos y eléctricos en 2020 copen el 10% de las matriculaciones.

Este último parece un objetivo ambicioso, pero de alcanzarse, sólo es necesario echar cuentas para entender que el cambio será muy gradual. El 10% de un millón (las matriculaciones rondarán esa cifra) son 100.000. Hay más de veinte millones de vehículos circulando por España, por lo que no parece que el cambio vaya a darse de inmediato.

La electrificación es imparable, eso parece evidente. Pero está por ver el ritmo que alcanza.

Diésel

Desde la primera norma Euro, puesta en marcha a principios de los noventa, la industria ha conseguido reducir las emisiones de los motores diésel en un 98%. Los motores diésel se han equiparado a los gasolina (con la Euro VI todavía más), por tanto para reducir la contaminación la cuestión parece estar más en la antigüedad que en la motorización. Hay estudios que afirman que el 10% del parque (el más antiguo) produce el 40% de la contaminación. ANFAC señala que cabe esperar que en el parque del futuro exista un mix de tecnologías menos contaminantes: vehículo electrificado, GLP/GNC/GNL y motores diésel y gasolina Euro 6. No hay que dar ni mucho menos por perdidos los combustibles tradicionales.

Aun así, muchas administraciones parecen haber abierto una guerra contra el diésel. Ciudades como París, Madrid o Ciudad de México han anunciado su intención de prohibir la circulación de vehículos diésel en 2025. Pero, ¿por toda la ciudad?, ¿sólo por el centro? No han dado mucho más detalles. Gobiernos como el de Francia, Reino Unido, Escocia, Noruega, Holanda e incluso China han hecho anuncios similares, pero lo cierto es que parecen ajustarse más a declaraciones de intenciones que a firmes voluntades de llevarlo a cabo.

El cambio parece estarse preparando, sobre todo en las grandes ciudades, pero siendo realistas y valorando un ritmo de matriculaciones habitual, no será para nada inmediato.  Más si cabe teniendo en cuenta que ya se está gestando la creación de importantes grupos de presión que velarán por que esto no suceda. Buen ejemplo de ello son los movimientos que se están dando en Alemania, donde la industria del automóvil trabaja junto con el Gobierno de Angela Merkel por la supervivencia del diésel en lo que han dado a denominar ‘Cumbres del diésel’. Se juegan mucho, por tanto es de esperar que no se queden parados en este proceso.

Eléctricos

En otro orden de cosas, poniendo la vista sobre la electrificación del automóvil, parece evidente que aún habrá combustión para rato.

El primer paso en este camino será el de la hibridación, que ya se está dando aunque a un ritmo lento. Por un lado porque las normas en materia de emisiones son cada vez más restrictivas y para cumplir con ellas, diseñando coches con las mismas prestaciones, a las marcas no les va a quedar otra que apoyarse en la electrificación. Y por otro, porque es la tecnología que mejor acogida tiene entre los usuarios (cuestión de practicidad…).

“Los motores de combustión y la energía eléctrica aplicada al automóvil convivirán durante mucho tiempo”, explica el director de Comunicación de ANFAC, Adolfo Randulfe. A buen seguro se tratará de décadas.

La escasa infraestructura de recarga (hoy hay sólo 2.000 puntos de recarga en España) y las pocas ayudas a la compra (el último Movea se agotó en 48 horas) no ayudan a que las ventas de los eléctricos crezcan. Hay voces que afirman que los objetivos marcados por la UE para 2020 a sus estados miembros impulsarán el cambio y las futuras ayudas del Gobierno, pero estamos tan lejos de los planes fijados que ni con esas parece posible.

Para alcanzar estos objetivos, un informe de la consultora Deloitte afirma que los eléctricos e híbridos enchufables deberán representar el 30% de las matriculaciones en 2025 y el 50% en 2030. A un ritmo normal de ventas (en torno a un millón) quedaría diésel y gasolina para rato.