Colisión con un vehículo en pruebas, ¿qué hace la aseguradora?

Inese, editorial de información para el profesional del sector asegurador, analiza la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid relativa a daños causados por un empleado de un taller a un vehículo en pruebas. La sentencia rechaza que el taller tenga que asumir el pago de la indemnización del seguro contrario.

Inese responde a la pregunta de qué hacen las aseguradoras en caso de que ocurra un accidente con un vehículo en pruebas dentro de un taller de reparación, y lo hace de la mano de Paloma Gómez Gil, directora del Área Jurídica, especialista en RC y Mediación de Jiménez Muñiz Abogados.

Así, Gómez Gil ha analizado una sentencia donde se confirma el criterio que se sostiene por distintas Audiencias Provinciales en cuanto a la imposibilidad de ejercitar la acción de regreso por parte de la aseguradora del Seguro Obligatorio del Automóvil de responsabilidad civil (SOA) frente al trabajador del taller.

El caso es el siguiente: probando un turismo Peugeot, el empleado de un taller mecánico tuvo una colisión con una motocicleta, sin que se niegue su responsabilidad. Ante este suceso, la aseguradora demandante, primero, indemnizó la cantidad reclamada a su asegurado -el dueño de la motocicleta- por los daños sufridos en base al seguro obligatorio. Y, después, demandó al taller, a su empleado y a su aseguradora en vía de regreso y por acción de subrogación del artículo 43 de la Ley del Contrato del Seguro (LCS), reclamando los daños que tuvo que indemnizar a su asegurado por el ‘seguro obligatorio’, considerando al conductor del vehículo Peugeot (el empleado del taller) el responsable de los daños causados al motorista con el que colisionó en virtud de los artículos 1902 y 1903 del Código Civil, tal y como señalan desde Inese.

El quid de la cuestión reside en la legitimación de la compañía aseguradora frente a los demandantes, lo cual considera la Audiencia Provincial que resulta esencial analizar es “en base a qué indemnizó y, por tanto, qué acción era la que estaba reclamando”, así como es relevante que la aseguradora actora accionó en base al ‘seguro obligatorio’; determinante a fin de establecer la legitimación activa a los efectos de repetir frente al causante del daño en base al art. 43 LCS.

Con respecto al artículo 10 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos de Motor (LRCSCVM), se establece como supuestos en los que se puede fundar esa acción de repetición una vez efectuado el pago de la indemnización:

  1. a) Contra el conductor, el propietario del vehículo causante y el asegurado, si el daño causado fuera debido a la conducta dolosa de cualquiera de ellos o a la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas o de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.
  2. b) Contra el tercero responsable de los daños.
  3. c) Contra el tomador del seguro o asegurado, por las causas previstas en la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, y, conforme a lo previsto en el contrato, en el caso de conducción del vehículo por quien carezca del permiso de conducir.
  4. d) En cualquier otro supuesto en que también pudiera proceder tal repetición con arreglo a las leyes.

Según analiza Gómez Gil en el artículo para Inese, sólo se podría estimar la demanda de la aseguradora si su acción tiene cabida en alguno de los supuestos mencionados anteriormente. No obstante, asegura, se entremezclan diversas cuestiones. Por un lado, la compañía aseguradora indemnizó en base al seguro obligatorio que ahora reclama recobrar; por otro lado, el empleado del taller se convierte en conductor del vehículo causante del daño; y, por último, el taller aparece como responsable por los hechos de sus empleados.

A este respecto, la Sala concluye que “la cuestión radica en dilucidar si el empresario que, por la vía del artículo 1903, responde por los hechos ajenos de su empleado, tiene cabida en esa letra b) cuando el asegurador no puede repetir contra el empleado (conductor del coche) en base a la letra a)”. Y continúa: “Entendemos que la contestación debe ser negativa pues la responsabilidad del empresario se basa en un vínculo de dependencia que le hace responder de un hecho ajeno, de ahí que si no cabe repetir contra el empleado causante del daño por hecho propio tampoco debe poder repetirse contra el empresario que no responde por hecho propio sino por hecho ajeno. Pero es que, además, la contestación contraria, conduciría a un contrasentido por el juego del artículo 1904 del Código Civil, ya que la aseguradora no podrá repetir contra el conductor-empleado y sí contra el empresario que luego sí podría repetir contra su empleado, es decir, el conductor que no causó el daño dolosamente ni conducía bajo los efectos de droga. Con lo que el resultado final será el contrario al perseguido por el legislador con el seguro obligatorio de automóviles (…) En este caso como ya se ha indicado se acciona en base a haber indemnizado por cuenta del seguro obligatorio, lo que supone que no tiene derecho de repetición ni contra el conductor ni contra el empresario y tampoco contra la aseguradora como éstos alegaron en la instancia y han reproducido al apelar. Contra la asegurada tampoco porque no cabe exigirle responsabilidad en tanto su asegurado no responde, por lo ya razonado, siendo la consecuencia la improcedencia de la estimación de la demanda, debiéndose por tanto revocar la sentencia absolviendo tanto al taller y conductor como a la aseguradora de la acción de repetición ejercitada”.

Además, se hace alusión a que ese empleado de taller no puede tener la condición de tercero responsable, debido a que el Tribunal Supremo consideró que, entre las tareas al entregarse un vehículo para ser reparado, el taller tenía concedida la autorización tácita para circular con el mismo. Por ende, se excluye la aplicación del artículo 10 de la LRCSCVM por el que el asegurador, una vez efectuado el pago de la indemnización, podrá repetir contra el tercero responsable de los daños y/o contra el conductor, y solo será posible la repetición, si el daño causado fuera debido a su conducta dolosa o a la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas o de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

En conclusión: no existe posibilidad de repetición frente al empleado o taller de reparación al considerar que, a efectos de la mecánica de la responsabilidad civil y del aseguramiento obligatorio del vehículo, no son terceros ajenos o extraños a la relación de seguro. En este caso, los profesionales del taller están considerados poseedores del vehículo que, como el conductor cuyos actos son objeto de cobertura y el propietario, no pueden ser objeto de acciones de repetición fuera de los supuestos de actuación engañosa o fraudulenta.