¿Cómo adaptar un taller a los vehículos electrificados?

Según un reciente estudio, a los propietarios de coches eléctricos les supone un inconveniente el “no encontrar un taller adecuado” para su vehículo.

Muy pocos son los talleres que se han adaptado a la llegada de los vehículos eléctricos e híbridos. Según un estudio realizado por Observatorio de Siniestros Asitur Focus, los propietarios de este tipo de vehículos que escogen este medio de transporte por sus ventajas medioambientales, consideran el “no encontrar un taller adecuado” para su coche como el cuarto inconveniente más importante de esta opción, entre otras como son una menor autonomía y el problema de encontrar puntos de recarga.

Además, según los datos recogidos por este reciente estudio, el 13,2% de los conductores de automóviles eléctricos encuestados echa en falta “una cobertura más amplia de talleres” que esté incluida en sus pólizas de seguros. Por lo tanto, con este escenario de fondo, cada vez crece más el número de talleres que empieza a adaptarse con el objetivo de proporcionar este servicio de reparaciones que, por su parte, puede suponer algún riesgo si no se realiza con la formación y equipo adecuados.

Tres claves para adaptarse a los vehículos eléctricos

Dentro de este marco, existen tres pasos a seguir que los talleres pueden dar para conseguir adaptarse a la llegada de los coches eléctricos e híbridos.

Instalar un box eléctrico. Esta instalación supondría cubrir la necesidad de reparar un turismo eléctrico o híbrido en un espacio preparado especialmente para estos vehículos. Este box eléctrico debería contar tanto con equipamiento y herramientas propias, como puede ser un multímetro de categoría III a 1.000 voltios –que medirá el voltaje del automóvil de manera segura-, como con un cargador de baterías y un equipo con la capacidad de mover el vehículo por el taller sin necesidad de empujarlo –lo que supondría que al girar, las ruedas motrices podrían cargar los inversores y dañar el sistema eléctrico-. También, por motivos de seguridad, debería contar con bancos de trabajo no metálicos –mejor si son de plástico, ya que incluso los de madera podrían conducir la electricidad en caso de que se manche con aceites o grasas-, ya que puede suponer un peligro cuando entren en contacto con piezas de alto voltaje.

Con respecto a la seguridad personal, el mecánico debe tener en mente hacerse con los siguientes elementos: guantes de clase 0 con capacidad de 1.000 voltios, gafas de protección contra chispazos y explosiones, un traje protector impermeable –por la sustancia tóxica que pueden desprender las baterías durante la reparación de los coches- y herramientas de trabajo aisladas. Además, el mecánico debe estar atento a no trabajar con ninguna joya en el cuerpo debido al riesgo que puede correr de electrocutarse.

Instalar puntos de recarga. Actualmente, debido a la desregulación de la figura del gestor de cargas promovida por el Gobierno, los talleres pueden llegar a ser puntos de recarga para los vehículos eléctricos e híbridos. Gracias a esta medida, el taller se convierte en un atractivo reclamo para los propietarios de esta clase de vehículos, además de contribuir a la mejora de la infraestructura y, en consecuencia, motivar el uso de estos automóviles.

Aunque todavía, en España, la red de puntos de recarga continúa siendo pequeña, y aún más en los talleres –existen casi unos 3.000 puntos en nuestro país, sin embargo, gran parte de ellos son particulares, según el portal Electromaps-.

Formar a los profesionales del taller. Para poder adaptarse a los vehículos eléctricos, los talleres deben actualizar sus conocimientos. Es decir, es imprescindible que los mecánicos reciban una formación básica sobre cómo funcionan los componentes de los automóviles eléctricos e híbridos – por ejemplo, enseñarles a ubicar piezas tan específicas de este tipo de vehículos como el inversor, la batería de alto voltaje o el sistema de desconexión de servicio- y cuáles son las principales medidas de seguridad.