¿Cómo afecta al taller la crisis de los microchips?

En un nuevo vídeo para Grupo Serca, Juan Francisco Calero habla sobre el problema de suministro de microchips que está afectando a plantas de automoción y otras actividades industriales en todo el mundo.

 

Tal y como asegura el experto divulgador en el mundo del motor en este nuevo vídeo para Serca, la crisis de los semiconductores, o microchips, es una “situación inédita” en la industria del automóvil que da pistas sobre los grandes cambios que se avecinan en la forma de construir coches y en el propio valor de los mismos.

Y es que, según Calero, la escasez de estos componentes se trata de un problema que tiene su origen cuando la pandemia obligó a paralizar la fabricación de vehículos, y toda la industria que produce este componente en concreto está buena parte localizada en Asia.

Así, “el sector tecnológico se hizo con los chips no retirados por las automovilísticas, y se inició un desequilibrio que todavía no se ha logrado compensar”. Por tanto, como asegura Calero, “la industria del automóvil perdió la capacidad de producción de microchips en favor de otros. Y cuando se volvió a recuperar esta capacidad de producción, se empezaron a generar retrasos porque estos componentes tardan entre 2 y 4 meses en ser servidos desde que se hace un pedido”. Teniendo que cerrar, en muchos casos, durante semanas o dando prioridad y reutilizando estos componentes de vehículos que quizás no son tan importantes para el mercado e instalándolos a otros con más salida.

Como señala Calero, “estos componentes se pueden colocar en cualquier sistema que gobierna un automóvil, no solamente centralitas, sino también los sistemas multimedia hasta incluso en aquellos sistemas que sirven para reducir el consumo del coche, sistemas electrónicos que cambian las prestaciones del vehículo en base a la electrónica”.

“Tan grave es el problema que”, continúa Calero, “ahora mismo existen marcas automovilísticas que han parado la cadena de montaje y otras directamente han tenido que dejar vehículos almacenados sin terminar para quitarles esos microchips que les hacían falta para acabar terminando los coches más estratégicos”.

La escasez de microchips es muy importante, porque da la pista hacia dónde está yendo la industria de la automoción y, como dice Calero, “nos ayuda a prepararnos para lo que viene”. Y es que, ahora mismo, “el valor de un coche actual está entre el 25-30% basado en la electrónica. Pero para 2030 vamos a estar rozando el 50% del valor del automóvil”, afirma.

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