¿Cómo conseguir los objetivos de emisiones 2030?

“Se necesita un cambio de modelo en el transporte para alcanzar los objetivos de descarbonización 2030”, Rafael Cossent, investigador en el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI de la Universidad Pontificia Comillas.

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Según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 que define los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de penetración de energías renovables y de eficiencia energética, en este periodo de tiempo se deben reducir las emisiones de CO2 en el transporte en un 35% y disminuir el consumo de energía final en  un 23% respecto a 2020.

Para poder alcanzar este horizonte se necesita un cambio modelo en el transporte: llevar a cabo restricciones en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes, que se produzca un aumento de las mercancías por ferrocarril, y serán imprescindibles la renovación del parque móvil, manteniendo su tamaño, y la electrificación: que para 2030 haya de cinco millones de vehículos eléctricos recorriendo nuestras carreteras, cifra que representa más del 20% del parque, pudiendo contar con ayuda pública a partir de 2025.

Medidas a llevar a cabo según las conclusiones del informe Comisión de Expertos de Transición Energética, que Rafael Cossent, investigador en el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI de la Universidad Pontificia Comillas, expuso en la mesa redonda dedicada a la electrificación durante la presentación de la memoria anual de Aseluber, asociación española de lubricantes, el 08 de mayo en Madrid.

Sin embargo, Cossent puso de manifiesto las dificultades para conseguir el objetivo 2030 haciendo especial énfasis en la falta de infraestrucutra, del elevado precio de los coches eléctricos y  el bajo número de sus matriculaciones actuales, un 0,1% del total del parque y un 0,8% del total de las nuevas. Además de los impactos fiscales y sociales (creación y destrucción de empleo).

“La solución no está sólo en incrementar el número de coches eléctricos: de qué sirve tener dos millones de vehículos eléctricos circulando por nuestras carreteras en 2030, si también lo hacen otros 15 millones de coches con más de 15 años de antigüedad y altamente contaminantes”, destacaba durante su intervención José Luis Gata, responsable de Mercado Posventa de Solera España, respaldando la postura de Cossent. “Para poder alcanzar los objetivos de descarbonización 2030 hay que poner el foco en la renovación del parque y en el achatarramiento de los coches más antiguos”.

Y es que, según Gata, en 2023 los coches con más de 15 años supondrán el 43% del parque” y de esto no habla nadie”, incidía el responsable de Mercado Posventa de Solera España, como también lo hacía en su elevado precio. “El coche eléctrico en la actualidad, con un valor de unos 25.000 euros, solo es accesible para las rentas más altas”, destacaba, y es que sólo dos de cada diez hogares en España tienen una renta media de más de 2.500 euros mensuales, que son los que podrían pagar un coche de estas características. Dinámica que, se supone, cambiará a partir de 2025, cuando empiecen a ponerse en marcha las ayudas públicas para la adquisición de este tipo de vehículos y empiecen a disminuir su coste, principalmente ligado al de las baterías.