La normalización para el sector IAM llegará en 2022: “Sí, salimos”

Fernando López, CEO de la consultora GiPA, abría el último día del Serca Digital Meeting. Siempre interesante en sus exposiciones, la de López en esta ocasión serviría para entender cómo ha afectado la pandemia a la posventa y sus negocios. Se atrevía incluso a avanzar la fecha para la normalización de la situación en el sector (alcanzando niveles de 2019): el segundo semestre de 2022 para la posventa IAM; la segunda mitad de 2023 para el canal oficial.

Con la llegada del coronavirus, las matriculaciones se frenaron, cerrando este 2020 con un 33% de descenso en las ventas respecto al año anterior. Algo que incide en varios puntos: sobre la edad del parque, que aumentará hasta llegar a los doce años en 2022; sobre la materia prima del sector, incrementando el volumen de vehículos durante los próximos años -“el parque no nos da, pero no nos quita”-; y sobre la evolución de las ventas de vehículos alternativos, que según aseguraba han vivido un repunte durante este atípico 2020.

¿Y cómo han resistido las empresas del sector? Sufriendo, pero aguantando, podría ser la conclusión, siendo además “solidarias” respecto a la situación de sus empleados y los propios proveedores (los fabricantes en el caso de la distribución; los recambistas en el caso del taller).

Decía López que, de forma general, no se han producido ni despidos ni se ha forzado a los empleados a coger vacaciones, “en gran parte debido a que el sector se ha acogido a la figura de los ERTE” como herramienta para hibernar de algún modo el empleo. Y del mismo modo que no se han producido bajas importantes en el empleo, tampoco ha habido una tendencia considerable de cierres de empresas: “El sector tiene una gran capacidad de resistencia. Para que un taller o una empresa de distribución cierre en España tienen que pasar muchas cosas y todas al mismo tiempo”.

Respecto a la liquidez de las empresas, tampoco hay datos para alarmarse. Prácticamente la mitad de las empresas del sector dice no haber tenido: un 44% de los talleres mecánicos independientes y un 53% de las tiendas de recambios niegan haber sufrido problemas de este tipo. Así se entiende que los empresarios hayan negado haber pedido préstamos, retrasado el pago a los proveedores o haber tenido dificultades para pagar a sus empleados. Casi un tercio de los negocios, además, asegura haber compensado el 30% restante del sueldo a los trabajadores en ERTE (de los afectados por esta figura, claro).

Con el suministro de piezas sí ha habido más problemas. Situación evidente teniendo en cuenta la dificultad experimentada durante los peores momentos de la pandemia: el 73% de los talleres independientes y el 65% de los distribuidores respondían afirmativamente ante esta pregunta (siendo las situaciones más comunes los problemas de disponibilidad de piezas y el retraso en las entregas). Sin embargo, y ante estos problemas, de nuevo el sector ha demostrado su cara más positiva. Y es que, mientras se sufría, el mercado no ha tratado de compensar la caída con una subida masiva de los precios, siendo además las compañías fieles de forma abrumadoramente amplia a sus proveedores.

La distribución, en gran medida aprendiendo de la lección vivida como consecuencia de la crisis del 2008, lo que sí ha hecho ha sido reducir sus stocks (un 4% a fecha de agosto de 2020): “Han demostrado capacidad para analizar la situación y racionalizar las existencias en sus almacenes”, decía López.

Lo que viene

Hecha la foto de la situación vivida, se plateaba a continuación el consultor la pregunta evidente: ¿y ahora qué?

Lo que sucederá es que los españoles usarán un 9% menos su vehículo en 2021 de lo que lo hicieron en 2019 -2020 no sirve como ejemplo real-. Buscaba López los motivos: por la propia estructura del parque (cuanto más antiguo, menos kilómetros), el comportamiento del conductor (“veníamos ya de un descenso del kilometraje, ¿os acordáis que en 2019 hablamos ya de los nuevos conceptos de movilidad -sharing, patinete…-? Eso continuará en 2021”), el incremento del teletrabajo y la propia situación económica. Por el contrario, un aspecto que hay que tener en cuenta y que de algún modo ayuda a que el descenso del kilometraje no vaya a ser más grande aún es el descenso esperado en el uso del transporte público, ya que los usuarios ven sus vehículos privados como la extensión de la seguridad de sus hogares.

Otra tendencia a tener en cuenta, que ha impulsado la llegada del coronavirus y que a buen seguro ha llegado para quedarse, es el incremento de las citas previas para acudir al taller. En 2019, las operaciones programadas en los talleres mecánicos independientes alcanzaban el 58%, ahora llegan al 71%. En la carrocería se sitúa hoy en un 68%. Una planificación que puede tener una influencia positiva para la distribución, ya que quizá ayude a reducir los pedidos urgentes: “Veremos si esta tendencia continúa o si volvemos a las andadas”, añadía…

Con todo esto, López no dudaba en afirmar: “La buena noticia es que sí, salimos. ¿A qué ritmo? Dependerá de las familias y del canal, el más favorecido será el mercado IAM”, comentaba el consultor, datando la normalización para el mercado independiente para el segundo semestre de 2022. Que sea a final o a mediados de año dependerá ya de diversos factores, algunos propios del sector, otros ajenos -como la vacuna, por ejemplo-.

Terminaba el CEO de GiPA animando a los profesionales del sector a prepararse para que, cuando todo esto acabe y la situación se normalice, las empresas del sector estén en condiciones de “llegar los primeros a la meta”.

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