¿Cuál es el futuro de la automoción en España?

“El sector de automoción se encuentra en una situación financiera estable y tiene unas perspectivas muy positivas para los próximos años”. Pero también hay muchos retos por delante…

El mapa del futuro de la automoción está dibujado por el cambio, el componente tecnológico, la digitalización, y las oportunidades y riesgos que supone, en un clima de “positividad”. “La consolidación de la recuperación económica en España ha propiciado que el sector de automoción, uno de los que más impulsan la industria y la economía española, se encuentre en una situación financiera estable y tenga unas perspectivas muy positivas para los próximos años. Este sector, que tradicionalmente estaba formado por compañías de carácter puramente industrial, está derivando hacia un gran dinamismo, una alta evolución tecnológica y, por consiguiente, la entrada de nuevos actores en el mercado”.

Sernauto, asociación española de proveedores de automoción, se hace eco del artículo redactado por Jordi Llidó, socio responsable de la Industria de Fabricación de la consultora Deloitte. Una visión muy positiva de lo que está por venir en los próximos años, pero que también entraña grandes retos.

Según el informe Driving automotive supplier performance and growth in a slowing market de Deloitte, durante la próxima década habrá unas oportunidades de ingresos de los proveedores de la industria por encima de los 700 mil millones de dólares. Y, de la misma manera, entre 150 y 200 mil millones de dólares de los ingresos de los proveedores tradicionales de la industria están en riesgo. 

Y es que el sector de la automoción está inmerso en un profundo proceso de transformación: “Las compañías están cambiando mucho y muy rápido, no sólo lo que producen, sino también la forma de producirlo y quién necesitan para hacerlo”, aseguran desde Deloitte. Y es que la conectividad, la movilidad, la eficiencia energética y los nuevos materiales son vectores clave sobre los que la industria está evolucionando y que requieren nuevas habilidades y capacidades de los actores tradicionales y abren la puerta a compañías de otros sectores como Apple, Google o Tesla que aportan un componente tecnológico diferencial.

Están cambiando

Con el objetivo de asegurar la competitividad, la innovación y el crecimiento, explica el informe, tanto las empresas tradicionales como los nuevos actores están enfocando sus recursos en áreas como la robotización de tareas repetitivas, el lean manufacturing, o la ciberseguridad, incorporando muchas aplicaciones, tecnologías y materiales nuevos a los vehículos. “Pero como el precio total no puede dispararse por encima de lo que el consumidor puede gastar, los fabricantes deben prestar la misma atención a la contención de otros costes, la eficiencia y la consecución de economías de escala que a la innovación, la captura de talento o la incorporación y desarrollo de nuevos productos”.

La entrada de Panasonic en el accionariado de Ficosa o la adquisición por parte de Antolín de la división de interiores de Magna “tienen el claro objetivo de desarrollar nuevos productos alineados con las tendencias tecnológicas y optimizar la capacidad de fabricación”.

Alta disrupción

“Todos los expertos apuntan que, en los próximos 10 años, el sector va a vivir una revolución mayor que en toda su historia”, continúa el informe del Deloitte. Y es que no hay duda de que para sobrevivir, las grandes compañías deben tener una gran capacidad de adaptación al cambio. Según el estudio, el primer tercio de las mayores empresas del sector ha cambiado radicalmente en los últimos 5 años en comparación con el lustro anterior: de las 41 firmas que formaban parte de ese top 33%, únicamente 3 siguen estándolo en el periodo 2012-2016. Y la razón es que esas compañías invirtieron el doble en I+D que sus competidores. El 33,6% de las empresas encuestadas cree que el escenario más probable en los próximos 10-15 años es el de “alta disrupción”: el rendimiento pasado no garantiza el rendimiento futuro.