El consumo de todos los vehículos estará medido a partir de 2021

Todos los coches nuevos a partir de 2021 estarán equipados con un sistema que grabará para las autoridades el consumo de los vehículos, tanto de combustible como de electricidad.

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Al hecho de que las cajas negras serán obligatorias en los coches a partir de 2022 con el objetivo de esclarecer las causas de un accidente, se le añade que a partir de 2021 todos los nuevos vehículos equiparán un sistema que grabará para las autoridades nuestro consumo, tanto de combustible como de electricidad.

Esto ha venido impulsado por el Reglamento de la Unión Europea 2018/1832 que obliga a los fabricantes a que instalen este sistema para la medición constante del consumo de combustible y la energía eléctrica en los nuevos modelos de vehículos homologados a partir del 1 de enero de 2020. Asimismo, este requerimiento se extenderá a todos los vehículos nuevos matriculados a partir del 1 de enero de 2021.

Concretamente, a este sistema se le conoce como OBFMC (On-board Fuel and/or Energy Consumption Monitoring, ‘Dispositivo de monitorización a bordo del consumo de combustible o energía’), y registrará el consumo real a lo largo del tiempo de un coche. Tal y como recoge el medio digital Motorpasión.com, la Unión Europea lo define de la siguiente manera: “todo elemento de diseño, ya sea software o hardware, que detecta y utiliza parámetros del vehículo, el motor, el combustible o la energía eléctrica para determinar y ofrecer, como mínimo, la información que se establece en el punto 3 y para almacenar a bordo del vehículo los valores de vida útil”.

De este modo, con la implantación de este sistema se pretende, por un lado, detectar si algún fabricante ha desarrollado un modelo con una puesta a punto pensada para sacar ‘buena nota’ en las pruebas de homologación WLTP o bien si ha cometido un fraude. Mientras que, por el otro, sirve para que el conductor pueda tener una opinión formada sobre el consumo real de un determinado vehículo, ya sea en l/100 km o en kWh/100 km.

Mediciones de consumo realistas

Y es que el caso ‘Dieselgate’ puso de manifiesto la diferencia que había entre el consumo anunciado por el fabricante y el consumo real del vehículo. Por ello, se adoptó el ciclo WLTP realizado en laboratorio, junto con las pruebas en carretera en condiciones reales de tráfico con el RDE (Real Driving Emissions) -que mide específicamente las emisiones del coche, como el CO2 y los NOx, en condiciones de uso normales-.

Desde la norma Euro 6, todos los fabricantes deben instalar en sus automóviles un dispositivo de medición de consumo de combustible (o energía eléctrica), cuya precisión cumpla con unas especificaciones precisas. Mientras que el OBFCM es el indicador de consumo de energía requerido según la norma Euro 6d-ISC-FCM en cualquier modelo nuevo homologado a partir del 1 de enero de 2020 y que deberá garantizar la precisión de los datos con un margen  aproximadamente del 5%.

Tal y como explica el medio digital, esta precisión se verifica durante las pruebas de homologación, pero también durante las denominadas pruebas de ‘conformidad en servicio’, cuando un vehículo de menos de cinco años y que ha recorrido menos de 100.000 km es seleccionado aleatoriamente para ver si sus características son siempre conformes.

No obstante, las indicaciones del OBFCM difieren de las del ordenador de a bordo e incluyen parámetros como el caudal de combustible y volumen consumido de acuerdo con la distancia recorrida por el vehículo, su velocidad, el régimen de giro del motor. Asimismo, el consumo total de combustible se mide desde la fabricación del vehículo y se almacena hasta el momento de su reciclaje. Como dato importante, el OBFCM debe poder ser ‘interrogado’ en cualquier momento y proporcionar la información.

Se sabe que los datos de consumo serán anónimos. Sin embargo, por el momento, en la Comisión Europea no se ha decidido nada sobre cómo recoger los datos y con qué frecuencia.