El GLP o cómo convertir en ECO los coches más contaminantes

Los conductores tienen cada vez más en cuenta al GLP...

EL ESPAÑOL se hace eco de la experiencia de un usuario que transformó su Audi 6 en un vehículo autogas, reflejando así una tendencia por la que cada vez más apuestan los usuarios que no quieren jubilar sus coches de gasolina. Hay opción y se llama GLP.

Mientras que el año 2017 se cerró con 4.496 matriculaciones de GLP, este 2018 lo ha hecho con 19.598, casi cinco veces más, según datos de Clúster Autogas. En cuanto a las transformaciones, en este 2018 ha habido casi 2.000 más (5.978) que en el año anterior (4.039).

Convertir un vehículo gasolina a gas licuado del petróleo (GLP) o autogás cuesta, de media, 1.000-2.000 euros. Puede ser una opción más que interesante si se tiene en cuenta, tal y como refleja la experiencia de este usuario, que los vehículos a GLP cuentan con el distintivo ECO. Por no hablar del precio del combustible, estando hoy el del autogás a la mitad que el diésel o la gasolina, por lo que no se tarda demasiado en amortizar la inversión.

“Tengo un Audi A6, del año 2000, y un Volkswagen New Beetle, también de ese año. Ambos funcionan con gas desde hace casi 10 años. No he tenido ningún problema”, le cuenta Javier González, consultor comercial y perito, a EL ESPAÑOL en su versión web.

Su principal motivación fue la económica y lo ha notado… “Antes, con este Audi que consume 11 litros a los 100 kilómetros, gastaba 90 euros en hacer 500 kilómetros. Ahora, gasto unos 45”. “No entiendo cómo no hay más conductores que realicen esta modificación”, dice, pero lo cierto es que aún hay muchos usuarios que desconocen  sus beneficios. Mientras que en Italia se transforman 60.000 vehículos al año, en España solamente se han transformado unos 6.000 en el último año.

El autogás supone un gran ahorro en combustible, del 45%, beneficios fiscales según el municipio, reduce la emisión de partículas contaminantes obteniendo la pegatina ECO (para los gasolinas EURO 4, 5 y 6); aporta una mayor durabilidad al motor y un menor coste de mantenimiento, ya que la combustión por gas es más limpia y los cambios de aceite menos frecuentes.

Caballos a abatir

El principal aspecto negativo es la perdida de potencia, entre un 3% y un 4%, y que por ahora sólo se puede instalar el kit de conversión a GLP en coches gasolina. En los diésel, dada su complejidad (y no sólo, también porque el rendimiento económico se notaría mucho menos en un primer momento), sólo se realiza, de momento, en vehículos pesados. Si bien, todo apunta a que pronto podría haber interesantes desarrollos en este sentido.

Pero también han de batallar contra el desconocimiento del público general y de argumentos como la falta de seguridad y de puntos de carga, aunque actualmente hay más de 600 repartidos por todo el país, por lo que hoy en día es posible recorrer la península de punta a punta sin riesgo de quedarse tirado. Además, si se agota el depósito de gas, se puede recurrir al depósito de gasolina.

Los sistemas de transformación de GLP (siempre que se instalen en talleres homologados) deben contar con certificados de seguridad y están obligados a pasar la ITV. “Diría que hasta son más seguros que los sistemas de gasolina. Las paredes del depósito cuentan con un grosor de 3 milímetros de acero y sistemas de seguridad que evitan la fuga del gas. En todo momento permanece estanco, mientras que en los depósitos de gasolina el combustible está casi en contacto con el exterior”, explica Pablo Casero, director comercial de IRCONGAS, taller encargado de realizar esta transformación, a EL ESPAÑOL.

 

Continental ATE

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