¿El GNC llega para quedarse?

El departamento especializado en formación de Grupo Serca, Next Academy, se dirige a los talleres para hablar sobre el GNC o Gas Natural Comprimido.

El GNC o Gas Natural Comprimido es el combustible de moda para los fabricantes de vehículos, las diferentes marcas de fabricantes están desarrollando y lanzando al mercado, vehículos alimentados de gas GNC y GASOLINA.

A estos vehículos se les llama bi-fuel.

Esta denominación se debe a que pueden funcionar con gas GNC y con GASOLINA.

Dejando aparte la apuesta que están realizando los diferentes fabricantes por los vehículos híbridos y eléctricos ya por todos conocidos, la apuesta que se viene también realizando por el GNC es igualmente fuerte pues son conocedores que existe una gran cantidad de reservas de gas en nuestro planeta.

Más allá de la disponibilidad de este combustible, lo más importante es que están considerados por las normativas mundiales como vehículos ECOLOGICOS O ECO, después de los eléctricos y por delante de los alimentados por GLP.

El gas natural vehicular, tanto en su forma gaseosa (Gas Natural comprimido GNC) como líquida (Gas Natural Licuado – GNL) es un combustible fósil extraído de yacimientos que no tienen por qué estar vinculados a los petrolíferos.

Es la energía fósil que menos impacto negativo produce en el medioambiente y, según los últimos datos, el mundo cuenta con reservas de gas natural para cubrir el consumo mundial durante 537 años.

Sólo con las reservas existentes en Europa, se podría cubrir el consumo durante 161 años. Y lo mejor es que todavía quedan muchas reservas por descubrir y muchas más aún por poner en explotación.

Seguro, bajas emisiones y eficiente

A diferencia del GLP, el GNC está siempre en estado gaseoso, mientras que, como su propio nombre indica, el GLP está en estado líquido —igual que en el caso del GNL— hasta que, al entrar en contacto con la atmósfera, se transforma nuevamente en gas.

El GNC es un gas muy volátil, es decir, se dispersa con mucha facilidad en el aire, por lo que su tasa de inflamabilidad es muy inferior a la del resto de los combustibles, de hecho, es la menor de cuantos actualmente se comercializan para su uso en el automóvil. Esto significa que, en caso de accidente, veremos antes prenderse en llamas un automóvil de gasoil, gasolina, keroseno o GLP antes que uno de GNC (ver Cuadro 1).

Es importante destacar que un vehículo alimentado con gas natural reduce en torno a un 25% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) respecto a un modelo de gasolina, y hasta un 75% las de óxido de nitrógeno (NOx) en comparación con un variante diésel, mientras que las de partículas y el dióxido de azufre (SO2) son casi nulas.

Por las características del gas natural, el motor otorga un poco menos de potencia (12,7% menos que en un gasolina), pero permite realizar variaciones para optimizar su funcionamiento. Así, para evitar las pérdidas de potencia se puede aumentar la relación de compresión gracias al excelente comportamiento antidetonante del gas natural (130 octanos), de manera que aumente la presión efectiva y, por tanto, mejore el rendimiento.

También permite avanzar el encendido, logrando mejorar la dispersión cíclica. Además, la formación de una mezcla más homogénea conduce a un comportamiento del motor con menos vibraciones y, consecuentemente, menor ruido y mayor durabilidad.

El consumo de combustible es por tanto inferior al de la gasolina, con un funcionamiento óptimo del motor a menor régimen de giro y mayores grados de carga. El consumo está marcado aproximadamente en 3,5 litros cada 100 kilómetros y su precio está alrededor de un euro por kilo. En ambos casos, la autonomía depende del tamaño del depósito, ya que se suele utilizar los dos combustibles, la gasolina y el gas en cualquiera de sus dos formas (comprimido y licuado). Ver cuadro 2.

Particularidades de los vehículos alimentados con GNC

Como podemos observar en la imagen si tenemos en cuenta las diferencias de presiones de trabajo de la inyección y del sistema de almacenamiento del gas, tiene pocas diferencias con un motor de gasolina o de glp.

Como los vehículos a gasolina, el sistema GNC necesita unos componentes mecánicos y electrónicos para poder funcionar.

Unos componentes que podrían considerarse prácticamente iguales a los de los sistemas GLP, e incluso con los motores de gasolina, al compartir casi todos los componentes, siendo la gran diferencia entre estos las presiones del sistema de combustible en el depósito o botella (pueden llevar más de 1), en los depósitos puede existir una presión de hasta 230 bares. Esta parte es la denominada de alta presión.

Además, no lleva un sistema mecánico que controle la cantidad de gas que tenemos, como por ejemplo en los GLP o GASOLINA, que se controla por el nivel en depósito. En el sistema GNC se controla la cantidad de gas por la presión de los depósitos o botellas y su unidad electrónica realiza el cálculo para saber la autonomía: llevan un reloj o indicador para saber la cantidad restante de gas.

Como curiosidad debemos tener en cuenta que en muchos de estos vehículos el depósito de combustible de gasolina tiene una capacidad muy reducida, en algunos casos de unos 15 a 20 litros.

También incorpora un regulador de presión del gas, para bajar la presión de los depósitos de gas que suele estar sobre los 200 bares aproximadamente. Este regulador se encarga de bajar la presión a unos 4 a 10 bares necesarios para el sistema de inyección.

Este regulador se encarga de reducir esa presión mediante la expansión del gas, además es donde está incorporado el sensor de presión de los depósitos.

Todos estos motores están mejorados en sus materiales de fabricación, pues su mayor poder detonante, lo hace necesario, debemos tener en cuenta que ese poder detonante sería el equivalente a una gasolina de 130 octanos (ver Cuadro 3).

Mantenimiento y futuro de vehículos a GNC

Frente al uso de gasolina convencional, la combustión del GNC es mucho más limpia por ser un compuesto menos complejo con además menor tendencia a la generación de depósitos o residuos. De hecho, el GNC (metano) es incluso un combustible aún más limpio en materia de combustión que el GLP (propano/butano). Esto nos deja con motores capaces de extender sus periodos de mantenimiento por más tiempo, especialmente en lo que concierne a bujías, aceite lubricante, etc.

No sabemos dónde nos llevarán a largo plazo los sistemas de combustibles por GNC o GLP e incluso los de HIDRÓGENO, pero lo que sí tenemos claro a día de hoy es que cada vez se están incorporando más restricciones de tráfico en las grandes ciudades, así que no podemos dejar de pensar que este tipo de tecnologías alternativas empiezan a ser más que una buena solución a estos problemas.

Teniendo en cuenta que la DGT ha establecido unas directrices muy claras para favorecer el uso de tecnologías de propulsión alternativas, segmentación en la que el GNC sale ganando gracias a una consideración de etiqueta ECO (modelos nuevos o post Euro 3), colocándolo al mismo nivel de vehículo movidos por GLP (Gas Licuado de Petróleo), GNL (Gas Natural Licuado) o sistemas de propulsión híbridos no enchufables… ¿Pensáis que llega para quedarse?

Un debate muy interesante, cuya respuesta irá desvelándose poco a poco…

Melett

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