El sistema ESP de Bosch cumple 25 años

El Programa Electrónico de Estabilidad de Bosch celebra su 25 aniversario.

Durante sus 25 años de vida, el sistema ESP de Bosch sólo en Europa ha salvado unas 15.000 vidas. En todo el mundo, el 82% de todos los vehículos turismos nuevos se equipan con el sistema antiderrape. “El desarrollo del ESP fue un hito en el camino hacia nuestra visión cero de no más muertes en la carretera”, destaca Harald Kroeger, miembro del Consejo de Administración de Bosch.

Según Bosch, hubo una época en la que ante una carretera mojada y una repentina maniobra evasiva, con frecuencia, el coche acababa en la cuneta o colisionando contra el quitamiedos, e incluso con muertos o heridos graves. Hace 25 años, se consiguió el remedio mediante una pionera invención: el Programa Electrónico de Estabilidad, ESP®, que Bosch y Daimler-Benz lanzaron, por primera vez, en 1995 en el modelo Clase S.

Desde entonces, el ESP® ha mantenido a los vehículos con seguridad dentro de la vía, incluso ante situaciones críticas. Los investigadores de accidentes de Bosch estiman que, sólo en la UE, el sistema ha salvado unas 15.000 vidas en los últimos 25 años, además de prevenir casi medio millón de accidentes con lesiones personales. Junto con el cinturón de seguridad y el airbag, el ESP® es uno de los salvavidas más importantes de un vehículo.

“El desarrollo del Programa Electrónico de Estabilidad fue un hito en el camino hacia nuestra ‘visión cero’ de no más muertes en la carretera”, dice el miembro del Consejo de Administración de Bosch, Harald Kroeger: “El ESP® es un excelente ejemplo de lo que queremos decir con ‘Innovación para tu vida”. Aunque esta innovación data de 1995, no está anticuada: Bosch ha mejorado continuamente su sistema antiderrape y ha producido más de 250 millones hasta la fecha. “Los coches modernos son inconcebibles sin este ángel de la guarda. A nivel mundial, el 82% de todos los automóviles nuevos están equipados con ESP®. En 2017, esta cifra era del 64%”,aseguran desde el gigante alemán.

Y es que el ESP® puede evitar hasta el 80% de todos los accidentes producidos por derrapes especialmente cuando las carreteras están mojadas o heladas, al esquivar obstáculos inesperados, como animales, y también al conducir demasiado rápido en curvas, el Programa Electrónico de Estabilidad interviene, combinando las funciones del sistema Antibloqueo de Frenos ABS y del Sistema de Control de Tracción TCS, pero puede hacer mucho más. También detecta movimientos de derrape del vehículo y los contrarresta activamente.

Según Bosch,el sistema antiderrape utiliza información sobre la dinámica del vehículo para detectar si el automóvil se dirige en la misma dirección en la que le guía el conductor. Si existe una discrepancia entre estos dos factores, el ESP® interviene. “Esto puede sonar simple, pero es un proceso complejo”,dicen. Los sensores inteligentes ayudan a comparar el ángulo de dirección y la trayectoria del vehículo hasta 25 veces por segundo. Si estos divergen, el ESP® reduce el par motor y frena las ruedas de manera individual. De esta forma, el sistema ayuda al conductor a evitar que el vehículo se salga de la carretera o derrape, evitando eficazmente muchos accidentes.

Paso adelante tras la prueba del alce

La historia detrás de este éxito es larga,aseguran, data de la década de 1980, con los esfuerzos inicialmente independientes de Bosch y Daimler-Benz para lograr una mayor estabilidad en los vehículos. Desde 1992 hasta su lanzamiento al mercado, expertos de las dos compañías trabajaron juntos en una unidad de proyecto. La legendaria prueba del alce de 1997 ayudó al sistema a lograr un gran avance: durante las pruebas para una revista de motor sueca, un Mercedes Benz Clase A volcó al realizar una maniobra brusca de esquiva. La respuesta de Mercedes-Benz fue hacer del ESP® un equipamiento estándar en todos sus modelos. Desde entonces, más y más vehículos de numerosos fabricantes de automóviles han adoptado el sistema.

Menos accidentes, menos heridos y menos muertes: Bosch destaca que los legisladores también han reconocido los beneficios del ESP® y lo han convertido en una tecnología obligatoria para los vehículos en muchos países. En la Unión Europea, el proceso de obligatoriedad fue gradual. Desde noviembre de 2011, era obligatorio inicialmente para los nuevos modelos de vehículos turismos y comerciales que se lanzaran al mercado y, desde el 1 de noviembre de 2014, para todos los vehículos turismos y comerciales nuevos matriculados. También en Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Ecuador, Israel, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Rusia, Corea del Sur, Turquía y Estados Unidos, el sistema es bien obligatorio legalmente o bien un compromiso autoimpuesto. “La experiencia en Europa muestra que, si el porcentaje de vehículos equipado con el sistema aumenta, el número de accidentes disminuye”.

Base para la conducción automatizada

“El ESP® ha llevado la seguridad vial a un nuevo nivel”, afirma Kroeger. Y lo ha hecho en una amplia gama de diferentes tipos de vehículos. Bosch ofrece sistemas ESP personalizados para todo tipo de propulsiones, desde motores de combustión hasta motores eléctricos, y para todo tipo de vehículos, desde microcoches hasta vehículos comerciales. Al mismo tiempo, el ESP es la tecnología base para muchos sistemas de asistencia al conductor, así como para la conducción automatizada con la que Bosch persigue su ‘visión cero’.

“Las tecnologías de Bosch alertan y ayudan a los conductores en situaciones críticas. Y cada vez más, están en condiciones de asumir funciones que resultan monótonas y cansinas. Esto nos da la oportunidad de reducir aún más la cantidad de accidentes y muertes en la carretera. Ya sea con o sin conductor al volante, Bosch también evitará accidentes en el futuro”, concluye Kroeger.

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