El taller perdería casi el 40% de la facturación con la electrificación

Pero España aún no apuesta por los eléctricos, según el informe ‘La descarbonización de la posventa’ presentado por Solera en el XXVIII congreso de Faconauto, patronal de concesionarios.


“El coche eléctrico es una realidad muy incipiente, pero hay que seguir de cerca su evolución y, sobre todo, qué va a quitar y aportar al sector de la posventa”, aseguraba José Luis Gata, responsable de Mercado Posventa de Solera España. Pues, aunque de los 26 millones de vehículos, los eléctricos solo son el 0,1%, desde el Gobierno se aboga por la Ley de Cambio Climático que pretende vetar la venta de vehículos no eléctricos a partir de 2040 y su circulación en 2050.

De ser así, según la consultora, los negocios de posventa perderían el 38% de su facturación en esta transición ecológica del vehículo de combustión al eléctrico. En la actualidad, la posventa factura 13.639 millones de euros anuales, pero si en 2050 el parque fuera 100% eléctrico, esa cifra se reduciría hasta los 8.472 millones. Esto sucede porque en un vehículo de combustión interna se realizan toda una serie de mantenimientos preventivos cada equis años o kilómetros que con el eléctrico desaparecen. Lo cual, según Solera, afecta a la parte de mecánica, que es donde se generan dos terceras partes de los ingresos totales y donde se perdería de forma particular un 56% de la facturación. Los vehículos de combustión integran 25 piezas y elementos que no se encuentran en los vehículos eléctricos que entre todos superan los 15.000 euros.

La mano de obra también se vería afectada. En un vehículo de combustión interna, en un período de diez años, supone 3.429 euros, una cifra que se reduce en el eléctrico un 86% hasta los 489 euros ya que el número de horas trabajadas se rebaja en un 90%, pues cambiar una batería es una labor que apenas requiere seis horas de trabajo.

Las baterías como oportunidad

No obstante, las baterías de los coches eléctricos también pueden suponer una oportunidad: es una pieza cara que puede compensar la pérdida de facturación del taller, pero que puede cambiarse cada diez años.

¿Apostamos en España por eléctrico?

De momento no. El peso del vehículo nuevo sobre el total del parque es del 5.8%, pero no llega nial 0.14% en los eléctricos. De hecho, para una completa electrificación del parque se necesitaría que durante los próximos 17 años el 100% de las matriculaciones fueran coches eléctricos. A un ritmo del 10% lo lograríamos en 172 años, en 2040 el 90% del parque aún sería diésel/gasolina. Si se quiere cumplir con los objetivos marcados por el Gobierno, el parque de los eléctricos debería crecer a un 20% para llegar al objetivo 2050.

El coche eléctrico es un coche premium

Para hacer viable la transición ecológica, no sólo se deberá mejorar la autonomía de estos coches y la infraestructura de recarga, sino también hacer más competitivo el precio de venta. Lo habitual es, salvo contadas excepciones, que haya que desembolsar de 25.000 euros para arriba si un conductor quiere “electrificar” su movilidad. Sólo dos de cada diez hogares en España tienen una renta media de más de 2.500 euros mensuales, que son los que podrían pagar un coche de estas características. 

Además, la descarbonización también se enfrenta a dos grandes hándicaps: el envejecimiento progresivo e imparable del parque, hoy el 29% de los vehículos en circulación tiene más de 15 años de antigüedad, pero esa cifra en un plazo de cinco años aumentará hasta el 43, y la evolución del mercado de vehículos usados: el 57% de las ventas de VO se corresponde con vehículos de más de diez años de antigüedad, una cifra que precisamente casa con el 59% de hogares que hoy viven en España con una renta inferior a 1.600 euros al mes.

 Cambios a la vista

“Habrá que ir tomando medidas para convertirse en un taller cada vez más digital, más conectado y con información actualizada de mercado para la toma certera de decisiones”, asegura José Luis Gata en base al informe ‘La descarbonización de la posventa’, que predice seis cambios principales: la relación ya no será taller-cliente, sino taller-coche. El taller estará conectado con el coche, todas las partes implicadas en el proceso de reparación estarán interconectadas en la misma plataforma, surgirán centros de cambio de batería rápida, la puesta al día del coche será actualizar su software y de cambiar piezas de recambios pasaremos a cambiar módulos enteros.