¿España, puerta de entrada a Europa de gases refrigerantes ilegales?

“España se podría estar convirtiendo en la puerta de entrada de gas refrigerante ilegal a Europa”. Así lo ha manifestado el teniente Héctor Santed, de la Unidad Central Operativa Medio Ambiental del Seprona), en la mesa debate digital celebrada el pasado jueves 18 de febrero, organizada por el Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos (EFCTC, por sus siglas en inglés) y la Confederación Nacional de Asociaciones de Instaladores y Fluidos (CONAIF), y dirigida a todos los actores implicados en la industria de la refrigeración y climatización.

Los gases refrigerantes HFC importados ilegalmente podrían representar un tercio del mercado en Europa y España podría estar convirtiéndose en la vía de entrada al continente europeo. Estos gases, utilizados en sistemas de refrigeración y en los aires acondicionados de la industria de la automoción, hospitales o supermercados, entre otros, se introducen a la Unión Europea directa o indirectamente desde China y los países vecinos de la UE.

¿Por qué?

En el año 2015 entró en vigor el reglamento F-Gas, y desde entonces la importación ilegal de gases refrigerantes se ha disparado en nuestro país. En España, con motivo de la introducción de esta norma y buscando las autoridades reducir la utilización de forma paulatina de los gases fluorados, se aplicaron diversas tasas que incrementaron sensiblemente el precio de estos elementos.

Con este reglamento, la UE se ha marcado como objetivo la eliminación paulatina de los HFC (fluorados), que cuentan con un alto Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA), reduciendo el 79% de su consumo para 2030, respecto a los niveles de 2012. Dicha reducción implica la disminución gradual de las importaciones de estos gases y el establecimiento de un sistema de cuotas con el que controlar su entrada a Europa.

Sin embargo, bajo esta coyuntura, se ha originado un creciente mercado negro de HFC, con el que se introducen en España gases refrigerantes importados ilegalmente a través de distintas vías: “Una actividad que evade la legislación europea y española por la falta de seguimiento y control en las aduanas, las bajas sanciones y la discordancia entre los estados miembros con respecto a las multas a imponer a las organizaciones criminales”.

La Guardia Civil, en marcha

Tal y como explica el teniente Héctor Santed, además de introducirse gas ilegal directamente desde China a través de los puertos de la región del sur y el Levante, “en España está entrando también gas procedente de Europa. La ruta es de China a Rusia, de Rusia a los países del Este que lindan con Rusia y de los países del Este al resto de países europeos. El gas no sólo entra a través de nuestros puertos, sino que además lo traen por carretera para ser consumido en el país. Estos son los dos ‘modus operandi’ que hemos detectado, de acuerdo con lo que hemos observado en nuestras investigaciones”.

Un mercado negro que está impactando económicamente en toda la cadena de valor, “incluidas las pequeñas y medianas empresas, que han perdido ya alrededor del 80% de su negocio”, afirma Murli Sukhwani, director general para EMEA FluoroChemicals de Chemours y presidente del área de Investigación y Datos del EFCTC. “El impacto afecta a toda la cadena de valor, desde los fabricantes, a los que les resta recursos; pasando por los instaladores, porque sufren competencia desleal; hasta el usuario final, que debe preocuparse de que la instalación y el producto que utilizan sean de garantía, cosa que no está pasando en muchos casos”, señala Diego García, director general de Kimikal.

Con la nueva reducción de la cuota, en vigor desde el pasado 1 de enero de 2021, es previsible que pueda incrementar el tamaño del mercado negro e impactar, en consecuencia, en los objetivos climáticos de la UE. De hecho, el comercio ilegal está impidiendo el avance hacia soluciones alternativas más sostenibles. “Existen alternativas a los HFC, como son los hidrofluoroolefinas (HFO), que resuelven los problemas tanto del perjuicio a la capa de ozono como del PCA. Es por eso que es necesario erradicar un comercio ilegal que está erosionando la transición a esta nueva generación de gases refrigerantes”, explica Murli Sukhwani.

Para ello, aseguran “es necesario aumentar la concienciación a todos los eslabones de la cadena de valor”, además de formar de forma específica a las aduanas y las autoridades que investigan los casos de comercio ilegal.

Otra de las iniciativas que podrían erradicar el mercado negro es un mayor control y vigilancia de los movimientos de los operadores a través de cualquier tipo de vía como las aduanas. En el ámbito digital, “las plataformas de comercio electrónico no pueden ofrecer gases refrigerantes sin ningún tipo de control, siendo esta una de las vías por las que se comercializan HFC ilegales”, explica Diego García.

En este sentido, la trazabilidad de todas las operaciones constituye un pilar clave para detectar gases importados ilegalmente, una práctica que ya están empezando a implantar en algunos países de Europa. Tal y como manifiesta Murli Sukhwani, “en Alemania están tramitando un proyecto de “Ley química”, ya aprobado por la UE, que eleva el nivel de exigencia y que intenta trazar el origen de los refrigerantes ilegales en toda la cadena de valor. Este caso de éxito en Europa es el camino a seguir para el resto de los Estados Miembros”.

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