Ganvam: “Es temerario que la ministra haga estas declaraciones”

Después de que la ministra de Transición Ecológica Teresa Ribera declarara abiertamente la guerra al diésel y dijera que “tiene los días contados”, Ganvam ha querido responder.

Y es que se trata de una de las patronales afectadas de lleno por esta beligerancia abierta por el Gobierno contra el diésel. Su presidente, Lorenzo Vidal de la Peña, ha pedido al Gobierno que “encauce la cruzada contra las motorizaciones diésel y evite lanzar dardos sin fundamento contra esta motorización”.

Máxime, dicen, “cuando es un hecho que los nuevos Euro 6 emiten la misma cantidad de partículas que un gasolina, pero menos CO2 por ser más eficientes y consumir menos carburante”.

Según Vidal de la Peña, “es temerario que la ministra haga estas declaraciones porque es evidente que no está teniendo en cuenta que con las tecnologías de hoy día el diésel expulsa menos gases de efecto invernadero, que es justo lo que nuestro país debe reducir para cumplir con los objetivos medioambientales a nivel internacional”.

Las declaraciones de la ministra dañan todo un sector
Esta petición por parte de la patronal de la distribución se produce después de que la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, asegurara ayer categóricamente en el Congreso que el diésel tenía “los días contados” y que su impacto en la calidad del aire es “lo suficientemente importante como para ir pensando en un proceso de salida” (puedes leer la noticia aquí).

Para la patronal, este tipo de declaraciones que demonizan al diésel “de forma generalizada” condicionan la demanda al meter en el mismo saco a modelos eficientes, evitando que sea el propio usuario el que elija de acuerdo a su criterio entre toda la oferta de motorizaciones limpias.

Consideran que estas declaraciones son muy negativas para un sector estratégico como es el del automóvil en España “porque tiran por tierra todo el esfuerzo y la inversión tecnológica realizada en reducir al mínimo el potencial contaminante de estos vehículos”.

“En lugar de dejarse llevar por prejuicios del pasado, el Gobierno debería cuidar el impacto de la movilidad sobre el entorno yendo a la raíz del problema: la antigüedad del parque, que ya supera los doce años de media, con el impacto negativo que esto tiene para la siniestralidad y el medio ambiente”, afirman en un comunicado emitido a los medios.

Ganvam aboga por un plan de incentivo al achatarramiento que estimule la renovación del parque con modelos eficientes de última generación, “con independiente del motor que los propulse”.

Esta medida aseguran que debe completarse con una reforma fiscal que, por un lado, suprima el Impuesto de Matriculación y, por otro, reoriente el Impuesto de Circulación para que se base en la emisiones en lugar de en la cilindrada y la potencia: “Al vincularlo al CO2 y a la normativa EURO, con independencia de la tecnología que lo mueva, se asocia a la antigüedad del coche y por tanto, establece un sistema justo de discriminación por su potencial contaminante, puesto que la EURO regula también las emisiones de NOX, azufre, partículas e hidrocarburos”.