Gas refrigerante ilegal: La nueva droga para las mafias

Analizamos los porqués de un problema en el que ahora las autoridades están poniendo el foco: Europa ha reconocido el problema y se están poniendo los medios para controlarlo. Un reportaje del último periódico de La Comunidad del Taller.

En 2015 entró en vigor el reglamento europeo F-Gas que tenía como objetivo la reducción de emisiones de CO2 a través del control de la importación y producción de gases fluorados en la UE. Aquel año se tomó como punto de partida. El objetivo sería reducir para 2030 en un 79% el uso de los fluorados de alto potencial de calentamiento atmosférico para 2030. La directiva afectaba de lleno al sector de la posventa, ya que el gas R134a, utilizado para los sistemas de aire acondicionado, era uno de los que se encontraban en el punto de mira.

La industria debía evolucionar hacia tecnologías más sostenibles, y de forma mayoritaria las marcas comenzaron a incorporar el R 1234yf en sus vehículos nuevos. Pero había un problema: existía todo un parque de más de veinte millones de vehículos que seguían incorporando el histórico R134a… En 2018 se produjo un incremento de los precios de este fluorado que provocó la búsqueda de este gas por segundas vías. Ilegales. Las mafias han visto un negocio lucrativo, poco (o mal, o ambas cosas) controlado hasta ahora, y España por diferentes motivos se ha convertido en la mayor puerta de entrada a Europa de estos refrigerantes ilegales…

LOS PORQUÉS

Las autoridades entendían que para reducir las emisiones, y por tanto hacer que la industria virara hacia gases fluorados menos contaminantes, se debían hacer varias cosas: limitar la producción y las importaciones en la UE, formar a todos los instaladores (los famosos cursos del A/C…), y fomentar el reciclaje (esto último, algo que no afecta a nuestro sector). La F-Gas preveía reducciones en la importación y producción cada tres años. En 2015 se permitió el 100% de lo que se había estudiado que se consumía en Europa, alrededor de 180 toneladas. En 2018 llegaría el primer gran ‘recorte’, cercano al 37%.

Sobre el papel, las paulatinas reducciones en la producción e importación de fluorados harían que los precios subieran de forma gradual durante 2015, 2016 y 2017… pero no fue así y llegó el problema.

La idea era que, con menos oferta de gases, los precios subieran, haciendo que la industria transicionara. Lógica ley de cualquier mercado. Sobre el papel, las paulatinas reducciones en la producción e importación de fluorados harían que los precios subieran de forma gradual durante 2015, 2016 y 2017… pero no fue así y llegó el problema.

El R134a pasó de 22 euros en 2016 a 58 en 2018. ¿Por qué? La UE permitió que antes de 2015 se acumularan stocks y el mercado, en vista de que llegaban las restricciones (menos gases, a más precio), hizo acopio de producto. Con gas más que suficiente para dar respuesta a la demanda, los precios no subieron durante los dos siguientes años. Pero llegaba el año 2018… y los precios se dispararon de golpe: “Si en 2014 no se hubiera permitido la acumulación de stocks, las tensiones de precio se hubieran producido desde el primer momento (por la escasez del producto) y los incrementos hubieran sido paulatinos”, explica Murli Sukhwani, presidente del área de Investigación y Datos del Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos (EFCTC, por sus siglas en inglés), la entidad que representa los intereses de los cinco grandes productores europeos de gases refrigerantes y por tanto el organismo que lidera en la UE la lucha contra el mercado negro de este producto. Es además director general para EMEA de FluoroChemicals en Chemours, uno de los grandes fabricantes en todo el mundo.

ESPAÑA, CULTIVO PERFECTO PARA LAS MAFIAS

El objetivo era que con esta subida de precios, el mercado comenzara a explorar otros productos más sostenibles. No contaban con que las mafias encontrarían en los fluorados un lucrativo negocio, importando de forma ilegal producto procedente de países donde la cuota europea no afectaba a los precios (sobre todo China e India, que es donde están los grandes productores fuera e la UE): “Detrás de este mercado negro hay crimen organizado. Muchos ya tienen dosieres con la justicia por otros temas: contrabando de alcohol, drogas… Es dinero fácil para ellos, mucho más que la droga. Hay menos control y las sanciones les compensan”. Murli Sukhwani sigue con un ejemplo que ayuda a entender su argumento: “Si compras en China 20 toneladas a 5 euros el kilo, pones 100.000 dólares encima de la mesa. En el mercado negro europeo lo vendes perfectamente por el doble: has ganado 100.000 dólares. En las aduanas se muestrea el 5% de las cisternas: de cada 20 miran 1. Si las autoridades logran encontrarlo, confiscan el material o lo devuelven al suministrador e interponen una multa de 5.000 euros”. Es poco probable que lo detecten y si lo detectan el riesgo es mínimo…

“Detrás de este mercado negro hay crimen organizado. Muchos ya tienen dosieres con la justicia por otros temas: contrabando de alcohol, drogas… Es dinero fácil para ellos, mucho más que la droga. Hay menos control y las sanciones les compensan”.

Un negocio muy lucrativo que en España tiene mayor incidencia que en ningún otro mercado europeo. Por dos motivos: por un lado, por el desconocimiento de las autoridades aduaneras (pero este hasta ahora era común en todos los países); y por otro, por la imposición en España de una tasa que grava el R134a y que además de en nuestro país solo existe en Dinamarca: “Pero Dinamarca es un mercado insignificante”, destaca Sukhwani: “España es uno de los cinco grandes consumidores de gases refrigerantes: los otros cuatro son Alemania, Italia, Francia e Inglaterra. Nuestro país es un elefante, es un mercado enorme. Si aplicas una tasa adicional a este gas debes realizar los controles y la vigilancia necesaria. Y no se está haciendo”.

En 2014, la CEOE ya denunciaba la existencia de este mercado negro y lo evidenciaba asegurando que la Agencia Tributaria sólo estaba entonces ingresando 9 millones de euros de los 400 millones previstos por la tasa aplicada a los fluorados… Un 2%. En 2019 ya eran 128 millones los recaudados. Se había mejorado, pero la situación aún era realmente preocupante. Lo sigue siendo hoy. Aefyt, la asociación de empresas de frío, estima que entran en España entre 2.000 y 2.500 las toneladas de gas ilegal, siendo el consumo total del mercado cercano a las 5.000 toneladas.

LA AUTOMOCIÓN

Para el automóvil se dictó la directiva MAC (Mobile AC). Una norma que entró en vigor en enero de 2017 y que obliga desde entonces a todas las marcas que vendan coches en Europa a equipar sus vehículos con un gas con un valor PCA (potencial de calentamiento atmosférico) menor de 150. La industria eligió de forma unánime el R1234yf. Las cuentas de la Bruselas eran sencillas: de 2015 a 2030 prácticamente todo el parque con R134a se habría achatarrado y la evolución sería natural. ¿Pero qué pasaba con los vehículos que ya circulaban y que equipaban este gas? Ahí se generó el problema.

En España entre 2.000 y 2.500 las toneladas de gas ilegal, siendo el consumo total del mercado cercano a las 5.000 toneladas.

En otras industrias el paso de un fluorado con alto potencial de calentamiento a otro con bajo índice es más sencillo porque no requiere de un cambio en los sistemas de frío. No es el caso del automóvil: los vehículos con sistemas R134a necesitan de ese gas para el A/C, no hay más. La subida de los precios producida por la dinámica del mercado, sumada a la aplicación de una tasa, provocó que en muchos casos se buscaran soluciones en el mercado negro…

Que el resto de industrias que sí podrían hacerlo de una forma más sencilla no cambiaran desde el inicio a tecnologías más sostenibles, generó tensiones en la demanda que afectaron a los precios. Y el mercado de la posventa se vio afectado mucho más de lo previsto.

LOS TALLERES

¿Se sabe cuánto de este gas ilegal llega a los talleres? Murli Sukhwani responde tajante: “No, pero sí sabemos que ha entrado mucho producto en embalaje de un solo uso, por ejemplo, prohibido desde 2010 en Europa, y cuyo uso es muy típico en el sector. Están entrando cantidades ingentes de este material y estoy seguro que hay más de un taller que lo tiene”.

Pero no sólo, porque se están investigando también diferentes métodos para la compra de estos gases en el mercado negro, que pueden encontrarse en internet en los formatos habituales que vende cualquier distribuidor legal (las bombonas reutilizables de 12 kilos, por ejemplo): “Desde 2019 se han retirado 500 páginas en internet donde se anunciaban estos productos. Cerca de 70 en España. Hay algunas que no están aún eliminadas. Milanuncios por ejemplo está en el radar”.

“Desde 2019 se han retirado 500 páginas en internet donde se anunciaban estos productos. Cerca de 70 en España. Hay algunas que no están aún eliminadas. Milanuncios por ejemplo está en el radar…”.

¿Qué consecuencias puede tener para un taller comprar estos gases ilegales? Varios: “Uno es que te lo requisen. El segundo es que, comprando en el mercado negro, ese gas no ha pasado por los controles de calidad que sí pasa cuando se compra de fuentes contrastadas. Tenemos constancia por la investigación que estamos haciendo que se están vendiendo como R134a productos que en realidad son otra cosa: hay informes de bombonas que contienen un hidrocarburo, propano por ejemplo… gases muy inflamables y realmente peligrosos”.

Sukhwani está convencido de que entre los talleres hay muchos casos de empresarios que, engañados, compran un gas ilegal pensando que no lo es. ¿Cómo asegurarse? “Que se olviden de comprar a través de internet en lugares que no generen completa fiabilidad. Que compren siempre con factura, que comprueben que se aplica la tasa, que en el etiquetado el producto aparezca quién lo ha producido y que lo hagan a través de distribuidores legales”.

El precio del R1234yf

Cuando en 2018 se produjo el primer gran recorte por la F-Gas, el R134a superó los 58 euros por kilo. Y el precio asustaba, pero es que el de su sustituto, el R1234yf era de 82 euros/kilo. En aquel año se produjo un intenso debate, pero conviene conocer el por qué del precio de aquella nueva tecnología, así como tratar de entender qué pasará con el precio en el futuro. Durante los años previos, Dupont y Honeywell invirtieron más de 500 millones de euros en I+D para ‘inventar’ esta nueva molécula. Montante que se sumó después de los cerca de 300 millones de euros que debió invertir cada uno para establecer la capacidad productiva. Cerca de 1.000 millones de euros en total. Con una inversión semejante, teniendo aún el gas una demanda mínima, el precio fue el que fue. A medida que los años avancen, la demanda de este nuevo gas será mayor y por tanto el precio tenderá a bajar. En 2030 se prevé que la mayor parte de los vehículos en Europa equipen este gas: será una nueva tecnología y no alcanzará los niveles de precio que en 2016 por ejemplo tenía el R134a (22 euros/kilo); pero a buen seguro estará lejos también de los 82 euros que costaba en 2018 el novedoso R1234yf.

CONTROL

 

Si hasta ahora se estaba produciendo este enorme volumen de entrada de gases refrigerantes ilegales en España era en gran parte porque las autoridades no estaban controlando las aduanas de forma eficiente debido al profundo desconocimiento que tenían sobre la materia. Pero es algo en lo que la industria, a través entre otros actores del Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos, ha hecho especial hincapié con diferentes seminarios y formaciones a los propios agentes de las FCSE y aduanas. Y están realmente logrando cerrar el cerco. Y es que se pierden muchos millones de euros cada año: las empresas productoras tienen interés en que se acabe con ello, claro, pero también el propio Estado por los impuestos que dejan de recaudarse: en España especialmente, por la tasa especial aplicada a estos fluorados.

Europol por ejemplo se está interesando en el asunto y se están poniendo las pilas empujados por la propia UE, que de algún modo les está pidiendo resultados. En España, el teniente Héctor Santed, de la Unidad Central Operativa Medio Ambiental del Seprona (UCOMA), afirmaba en el marco de la mesa debate digital llamada “El comercio ilegal de gases refrigerantes. Situación actual y cómo erradicarlo” organizada por el Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos (EFCTC) y la Confederación Nacional de Asociaciones de Instaladores y Fluidos (CONAIF), aseguraba que tenían controlada las diferentes vías de entrada. Además de introducirse gas ilegal directamente desde China a través de los puertos de la región del sur y el Levante, aseguraba que “en España está entrando también gas procedente de Europa. La ruta es de China a Rusia, de Rusia a los países del Este que lindan con Rusia y de los países del Este al resto de países europeos. El gas no sólo entra a través de nuestros puertos, sino que además lo traen por carretera para ser consumido en el país. Estos son los dos modus operandi que hemos detectado, de acuerdo con lo que hemos observado en nuestras investigaciones”.

Tenemos constancia por la investigación que estamos haciendo que se están vendiendo como R134a productos que en realidad son otra cosa: hay informes de bombonas que contienen un hidrocarburo, propano por ejemplo… gases muy inflamables y realmente peligrosos”.

Se están por tanto empezando a dotar a las autoridades de los conocimientos y las herramientas necesarias para ejercer el control necesario. Un camino en el que próximamente andarán un nuevo paso con la implantación en todos los países de la UE una ventana única en aduanas: “Un software para todos, para que los datos de todos los países sean comunes, que los sistemas de unos se ‘hablen’ con los otros. Se ha acordado que los fluorados sean el primer producto para esta ventana única: un proyecto que arrancará este año o el que viene”.

El siguiente, aún quizá más en el aire, es establecer un régimen sancionador realmente disuasorio. Y en ello están: “Actualmente el riesgo merece la pena para las mafias. El cuadro sancionador es de risa. Si en lugar de las consecuencias actuales se establecen penas de cárcel y 100 euros por tonelada importada, quizá se lo piensan dos veces”, afirma Murli Sukhwani.

De si se acabará con el problema, Sukhwani lo tiene claro: “Claro que sí, porque además sabemos cómo terminar con ello”. De algún modo están comenzando a ver la luz al final del túnel, lo que debería hacer reflexionar a cualquier persona que tenga la intención de comerciar con este tipo de gases, sea a la escala que sea…

Se pierden muchos millones de euros cada año: las empresas productoras tienen interés en que se acabe con ello, claro, pero también el propio Estado por los impuestos que dejan de recaudarse: en España especialmente, por la tasa especial aplicada a estos fluorados.

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