Hasta siempre, Simón

Recibía esta mañana una de las noticias más tristes que he recibido en los últimos meses… Simón Iturriaga, gerente de Talleres Iturcar en la Concha de Villaescusa (Cantabria), nos había dejado. Quien me escribía para contármelo, un amigo del sector que sabía del aprecio que yo tenía por Simón, me escribía: “Se le va a echar mucho de menos…”. Y tanto.

Por Carlos G. Pozo

Porque desde que a comienzos de año fuera a verle a su pequeño taller para conocer su historia, la relación con él había sido frecuente y fluida. Yo sabía que él me apreciaba, y él sabía el cariño que yo le tenía.

Porque era una persona muy especial. De esas con una curiosa energía. Buena gente. Era imposible no apreciarle.

Sentados en el pequeño despacho que tenía en su taller, sin saber al principio muy bien quién era yo ni a qué había ido allí, se abrió por completo y me contó su historia. Confió en mí. Me habló de lo difícil que estaba siendo sacar adelante un negocio en el que apenas solo él trabajaba y que la relación con las compañías de seguros (el suyo era un negocio de chapa y pintura) le había llevado hacía meses a una situación límite: “Estaba muy estresado, agotado mentalmente, me encontraba fatal… No veía salida”, me contaba.

Y con estas palabras comenzó a contarme una historia de esas que te dejan sin saber muy bien qué decir.

Que llegó un día a su casa y tuvo una revelación: “Vi un reportaje del Camino de Santiago y decidí que tenía que irme. Aquello era lo que yo necesitaba”, me decía. Y se fue. Cogió su mochila y se montó en un autobús que le llevaría hasta Roncesvalles para iniciar desde allí el Camino Francés. De aquel viaje guardaba multitud de historias que, comiendo juntos, me contaba sin poder yo más que escucharle con atención. Porque contaba lo que contaba con una verdad que escondía un trasfondo realmente humano. Porque lo hacía como lo hacía, con lágrimas en los ojos, confesando que aquel camino le había cambiado la vida. Porque hablaba de su familia con un amor tremendo, emocionado al recordar cómo entendieron que tuviera que marchar tan de repente, cubriéndole incluso en el negocio el tiempo que tuvo que estar fuera. Porque tuvo que hacerlo. De Santiago volvió en paz, “más tranquilo, más sosegado”, convencido de “lo afortunado que era de tener la familia y los amigos que tengo”, me decía.

A partir de ahí llevó a cabo cambios en su negocio que le hicieron mejorar la rentabilidad de la empresa y su vida personal. Se acabó el trabajar 15 horas de lunes a domingo y sin un solo días para irse de vacaciones. A caminar, como a él ahora le gustaba.

Y a partir de ahí, generoso como era, se propuso compartir con otros compañeros de profesión su experiencia para echar una mano de la forma más desinteresada posible. Sólo por ayudar.

Un tipo sencillo, genial, al que recuerdo como si fuera ahora mismo dándome aquel abrazo que me dio hace apenas unos meses en Coruña, la última vez que nos vimos. “Iré a Madrid a verte, amigo”, me prometió. No pudo ser.

Quería dedicarle estas palabras como homenaje. Porque fue un gran tipo. Mágico. De los que dejan huella.

A los 57 años nos ha dejado.

Descansa en paz, Simón. Sin duda alguna, uno de los grandes…

PD: Para quien quiera saber quién era Simón, os dejo el vídeo en el que contaba su historia. El comienzo ya dice mucho de cómo era él…

5 Comentarios

  1. Tuve el enorme placer de conocerlo en una de las reuniones que organizamos en Cantabria. Allí rápidamente empatizamos y comenzamos a ayudarnos mutuamente. Hombre apasionado, comprometido y sencillo. Con ganas de compartir su experiencia para que otros pudieran también mejorar como lo hizo él.
    A lo largo de este continuo esfuerzo por llegar a los talleres, hay personas a las que alcanzas y a la vez te llegan. Simon fue uno de esos. De los que daban el paso al frente, del que te acompañaba a una reunión a contar su experiencia o venia simplemente para compartir un buen rato con sus nuevos amigos.
    Sin duda se le echará mucho de menos en este duro camino.
    Un abrazo fuerte Simon, estés donde estés.

  2. Se fue una gran persona. Un gran tipo que, como dice Carlos, se ponía a hablar y contarte historias y te quedabas embobado escuchándolo. Le vamos a echar de menos y mucho porque cuando teníamos alguna batallita especial con alguna compañía, nos llamabamos siempre para intercambiar opiniones, reírnos y ponerles pingando muchas veces… Sin más, nuestro más sentido pésame a toda su familia, mucha fuerza!!
    Un abrazo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Compartir en Facebook

Compartir
Artículo anteriorCerca de 200 talleres celebraron el 40º aniversario de Recambios Ochoa
Artículo siguiente¿Cuáles son los tres elementos básicos del coche para una conducción segura en invierno?

¡Suscríbete a nuestro newsletter!