La escasez de chips durará al menos hasta el segundo trimestre de 2022…

La consultora estratégica Bain & Company ha elaborado un análisis sobre la actual escasez de chips, su potencial duración y algunas de las medidas que están poniendo las compañías a escala global para tratar de combatirla.

Según Alberto Hijosa, socio asociado en Bain & Company, “en Europa, este problema es especialmente acuciante, ya que a día de hoy no tenemos el conocimiento industrial para producir chips, lo que se traduce en una casi total dependencia de países como Taiwan, Corea del Sur o Estados Unidos”. De hecho, continúa Hijosa, “la pandemia está llevando a todas las empresas a reevaluar sus cadenas de suministro e intentar reducir los riesgos inherentes a tener la producción distribuida en países más o menos lejanos”.

Sin embargo, en lo relativo a los chips, dice el asociado de Bain & Company, “la solución no es inmediata: más allá de ser una industria intensiva en capital, la formación en Europa del conocimiento humano necesario para desarrollar esta actividad llevará décadas. Toda solución realista debe pasar por una combinación de iniciativas tácticas más centradas en el corto plazo, con una visión consistente a largo plazo”.

Según las conclusiones del análisis, las empresas -incluyendo las proveedoras de automoción- están intentando capear la escasez mundial de semiconductores acumulando inventario de productos, pagando tarifas mayores para acelerar los envíos y afinando sus previsiones de demanda, entre otras medidas.

Y es que el alcance y la magnitud de la escasez actual de chips no tiene precedentes. Dado que los chips desempeñan un papel integral en todo tipo de productos, su escasez ha obstaculizado casi todas las industrias, desde la automoción hasta los artículos para el hogar, y los equipos industriales hasta los productos de tecnología de consumo. Pese a los grandes esfuerzos de las empresas para contrarrestar sus efectos, algunos fabricantes se han visto (y se ven) obligados a reducir el volumen de producción anual hasta en un 25%.

El problema, según señala el informe de Bain & Company, es que no existen soluciones rápidas para la escasez y, aunque se divisa una luz al final del túnel, se espera que la escasez actual de chips dure al menos hasta el segundo trimestre de 2022, si no más…

“La realidad -señala la consultora- es que veremos más de este tipo de interrupciones en la cadena de suministro global en el futuro, y probablemente no sólo entre los semiconductores”.

Frente a este obstáculo en la cadena de suministro, muchas empresas líderes en sus sectores están utilizando diversas tácticas para abordar el impacto inmediato de la escasez. Por ejemplo, al principio de la crisis de chips semiconductores, se abrieron lo que se denomina “salas de guerra” con el objetivo de trazar una respuesta y renovar su estrategia de cadena de suministro. Muchas compañías expandieron su stock de productos para amortiguar los déficits. Las empresas también han aumentado la precisión y la duración de los pronósticos de demanda, y algunas han utilizado los precios para orientar a los clientes hacia sus productos más ampliamente disponibles.

Aunque estas tácticas han marcado la diferencia, son sólo soluciones temporales que no abordan la raíz del problema. De hecho, las empresas líderes en sus sectores están dando un paso más allá: están recurriendo a sus equipos de diseño e ingeniería para ajustar la manera en que diseñan sus productos con el fin de mitigar de forma “más rápida y efectiva” los efectos de la escasez en la cadena de suministro, poniendo el foco en dos capacidades clave: resiliencia y disponibilidad.

Rediseñando los productos

La difícil situación de la escasez de chips ha empujado a más empresas a priorizar la resiliencia en el núcleo de su estrategia de diseño de productos. Asimismo, están tratando de fortalecer su capacidad para adaptar rápidamente los productos para aumentar la disponibilidad cuando se produce una crisis de oferta a corto plazo y están perdiendo ventas de forma activa (o inminente).

Por ejemplo, durante la reciente crisis de chips, Stellantis (FCA + PSA) cambió los velocímetros digitales por analógicos en uno de sus modelos Peugeot, lo que le permitió sortear un importante obstáculo de producción.

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