Coronavirus en automoción: la posventa capea mejor el temporal

La consultora Kiriom ha analizado el impacto del coronavirus en el sector de la automoción (con un especial enfoque en la venta de vehículos y muy orientado a la actividad de los concesionarios), realizando con las conclusiones un informe en el que han tratado de responder a tres grandes preguntas: ‘¿Cómo afectará el coronavirus a la industria del automóvil?’, ‘¿Cómo reaccionará la industria durante la desescalada?’, ‘¿Cómo será el mundo de la automoción en la nueva normalidad?’. Para desarrollar el estudio han contado con la participación de cuarenta directivos de la industria.

Según destacan en el informe, el sector del automóvil perderá en 2020 en España una facturación cercana a los 24.700 millones de euros -comparando las cifras de 2019-, poniendo el horizonte para la recuperación ya en 2021: “2020 será un año ‘perdido’. El temor a repuntes de la epidemia y las consecuencias del parón económico lastran lo que queda de año y augura dificultades en el segundo semestre”.

El impacto de esta crisis durará dos años, según las estimaciones de la consultora, cayendo la facturación conjunta del sector de forma “aguda”, situándose el descenso del negocio en una horquilla de entre el 25% (con un volumen de negocio en este caso que llegaría a los 74.100 millones de euros) y el 50% (el sector alcanzaría los 49.400 millones de euros) en 2020.

“La caída será dura, pero no se sentirá por igual en los distintos sectores”, afirman en el estudio. La posventa es una de las tres áreas para las que auguran un ‘menor impacto’ -las otras dos son el rénting flexible y el rénting a particulares-: “Ante la falta de recursos, muchos usuarios optarán por reparar antes que comprar”. Las que más ‘sufrirán’ serán las empresas de alquiler de vehículos y las de ventas de vehículos nuevos.

“La pregunta en el aire ya no es cuál será el futuro, sino qué harán las empresas del sector ante este panorama tan adverso”, añaden, invitando a los profesionales del sector a analizar los pasos a dar a partir de ahora.

Algunas conclusiones

Según las estimaciones de Kiriom, las operaciones de rénting, que ya representan casi el 25% de las nuevas matriculaciones, seguirán ganando peso en el segmento empresas y se potenciarán entre particulares y autónomos: “No obstante, la destrucción de pymes mitigará este crecimiento y aumentará los niveles de riesgo actuales”.

Las marcas y los concesionarios acelerarán la digitalización de su oferta y abordarán la diferenciación de sus redes presenciales. Los comparadores digitales acelerarán su presencia, por ello, destacan, los equipos comerciales tendrán que especializarse en la gestión de leads digitales e instaurar una gestión comercial basada en los datos de sus DMS. Una conclusión ésta muy vinculada en el informe a la venta de vehículos en los concesionarios, pero que es fácilmente extrapolable también al área de posventa, tanto de los talleres oficiales como multimarca.

La consultora está convencida de que “el sector tendrá dificultades para superar esta profunda crisis por sus propios medios”. Por ello, “activar medidas de financiación u ofertas agresivas por parte de las marcas reactivará la demanda en un inicio pero la industria clama por la reactivación de las ayudas estatales (con la esperanza de que empiecen a apoyar también las operaciones de rénting)”, destacan.

Los eléctricos, lastrados

Por último, cabe destacar también que en el informe publicado se analiza la evolución en las ventas de los vehículos eléctricos. Y en un contexto como el actual, siendo la flexibilidad de compra y el precio los dos principales factores de decisión según Kiriom para la compra de un vehículo u otro por parte de los usuarios, “el crecimiento del eléctrico está lastrado”.

De los directivos encuestados por la consultora para el informe, el 90% opina que el vehículo eléctrico doblará en 2025 su actual cuota de mercado, pero existe división sobre si logrará rebasar el 10% de cuota: “Quienes dudan de su crecimiento lo justifican en el impacto económico del COVID, la falta de inversión en infraestructuras de recarga y la tecnología actual de baterías que limita su uso en viajes largos”, concluyen.

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