La verdad sobre el eléctrico…

“Ni a las marcas ni a los usuarios les gustan los coches eléctricos”, decía el consultor Joan Miquel Malagelada en el congreso que Serca celebró en Madrid en 2019. Las únicas que los están impulsando -de forma artificial- son las administraciones, imponiendo la UE por ejemplo ya en 2020 la obligación a las marcas de no superar, de media, los 95 gramos de CO2 por kilómetro en todos sus vehículos matriculados. En este 2021, aquellas que no cumplan esta medida deberán pagar 95 euros por cada gramo de más emitido… y no es una opción.

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El año que acaba de comenzar es por tanto clave en este sentido -en relación a las sanciones, que la restricción ya comenzó en 2020-, siendo sólo el primer año de lo que vendrá: los 95 gramos por kilómetro de 2020 deberán ser un 15% menos en 2025 y un 30% menos en 2030… “No hay más remedio que matricular eléctricos para compensar las emisiones del resto de vehículos”, aseguraba también entonces Malagelada.

Y es que en el periodo 2020-2022, un vehículo que emita menos de 50 gramos de CO2 por kilómetro se computará como dos ventas el primer año -el pasado-, como 1,33 en 2021 y como 1,33 en 2022. En 2023 comenzará a contar como un solo vehículo. El eléctrico es una herramienta clave para evitar las sanciones.

Pocos días antes de acabar el año, obligados por las marcas, los concesionarios registraban ya un incremento en las automatriculaciones de vehículos eléctricos del 734% (hasta las 509 unidades) respecto al mes de diciembre de 2019. Un dato que no hace más que confirmar una tendencia iniciada quizá en el peor año posible, por razones evidentes…

Gerardo Pérez, presidente de la patronal de concesionarios Faconauto, lo explicaba en una publicación de LinkedIn: “Cuando los gurús del vehículo eléctrico se jactan de que las ventas crecen de una forma importante, les pediríamos que descuenten los vehículos que nos hemos visto obligados a matricular por imposición de las marcas, que luego descuenten aquellos vehículos que algunas empresas se ven obligadas a comprar para poder entrar en el centro de la ciudades, que también descuenten los pocos que compran las administraciones públicas como maquillaje… El resto, los coches de particulares, es la realidad del vehículo eléctrico. Ni más ni menos”, apuntaba.

Pues eso, ni más ni menos.

Importante conocer estas obligaciones en cualquier caso para interpretar de forma debida las matriculaciones que de estos vehículos se registren durante los próximos años. Crecer, crecerán. Otra cosa es en manos de quién queden, qué uso se haga de ellos y de qué modo afectarán a nuestro mercado.

Seguiremos informando…

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