Las aseguradoras elogian sus convenios de indemnización directa

Los convenios CIDE Y ASCIDE de indemnización directa llevan un cuarto de siglo funcionando. En el marco de ‘Estamos Seguros’, Unespa, la patronal de las aseguradoras, se ha propuesto dar a conocer la labor del seguro a la sociedad. Así, han tratado de exponer las bondades de los modelos de indemnización directa puestos en marcha en los años noventa por la industria del seguro.

Manuel Mascaraque, director del Área de Seguros Generales de UNESPA; y Asunción Blasco, directora de Gestión de Servicios de TIREA.

¿Qué son estos modelos? Lo explica Unespa: “Hasta mediados de los años noventa, cuando dos coches colisionaban, las aseguradoras procedían a aclarar cuáles habían sido las circunstancias del accidente con el fin de atribuir la culpa a uno u otro conductor y, por extensión, identificar qué compañía debía asumir el coste de la reparación”. Entre medias lo que sucedía es que había un cliente (y en la mayor parte de las ocasiones, un taller) esperando para saber lo que sucedería con el vehículo.

Para agilizar el trámite, las aseguradoras pusieron en marcha estos convenios de indemnización directa. Así, la aseguradora “no culpable” asume los costes de reparación de su vehículo, aunque este no se encuentre asegurado a todo riesgo. Lo que sucedía posteriormente es que la compañía culpable compensaba con un módulo a la compañía que había pagado la reparación del vehículo de su cliente… Un módulo fijado no en base al coste real de las reparaciones asumidas, sino a través de módulos que reflejan el coste medio de un accidente (actualizado año a año). Estos módulos se liquidan desde hace un cuarto de siglo en una cámara de compensación que recibe el nombre de Sistema CICOS.

Gracias a este modelo de indemnización directa se ha reducido en los últimos 25 años de 45 a 6 días de media el tiempo medio para resolver un accidente de tráfico leve (proceso en el que interviene, como parte fundamental, el taller, que recibe de la compañía ‘no culpable’ el pago de la reparación).

Y aunque es cierto que el plazo de reparación se ha podido reducir de forma considerable gracias a estos modelos de indemnización, lo cierto es que es un modelo que también arroja sombras tanto para los talleres como para los propios usuarios. Fundamentalmente porque, en caso de encontrarse con algún problema, el usuario a quien suele reclamar es a su compañía aseguradora sin saber que es ésta la primera interesada en conseguir resarcir el daño de la manera más barata posible…

¿Por qué? Todo lo que el coste final de la reparación supere el módulo que recibe de la compañía ‘contraria’, serán euros perdidos en esa operación. Lo lógico será pensar que tratarán de reducir los costes, trabajando por compensar (o decantar a su favor) la balanza a final de año. La ecuación es muy sencilla. Y es que se trata de un sistema de indemnización que, aunque es cierto que reduce los plazos, también genera un peligroso conflicto de intereses.

No son pocas las voces que, dentro del sector de la reparación, vienen alertando de esta situación durante los últimos años. Uno de ellos fue Salvador Guerrero, gerente de Carrocerías Vantage, que editó este vídeo en 2017 para explicar este modelo a sus clientes.

 

Cabe destacar además que entre 1999 y 2018, en España se han producido 37,8 millones de accidentes de tráfico leves. A raíz de estos incidentes, el sector ha reparado cerca de 76 millones de coches que habían sufrido algún desperfecto.

Cada año, el seguro desembolsa entre 3.000 y 3.500 millones de euros en reparar los vehículos que se ven involucrados en este tipo de incidentes.