Las aseguradoras y el nuevo baremo (¿un cuento para los talleres?)

img_2557-rLo dijo muy claro, por ejemplo, Jesús Miguel Santolaya, responsable de Talleres en Reale, en el evento que Recambios Segorbe organizó en noviembre con sus clientes de carrocería.

Para ellos, dijo, era fundamental llegar a buenos acuerdos con los talleres. ¿Por qué? Entre las razones (la subida del IVA fue otra de las que expuso) se encontraba la aparición de este nuevo baremo: “En enero de 2016 entró en vigor un nuevo baremo de lesiones, incrementando en hasta un 50% el coste de los siniestros”.

Las cuentas son muy fáciles. Más costes para las aseguradoras significa subida de precios en las pólizas y negociaciones con los talleres. Hasta ahí nada raro. Si fuera así y si los costes subieran por efecto del nuevo Baremo, claro. ¿Pero es así?

Las cuentas no salen
La Unión Española de Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa), cifraba en un 8% el incremento de los costes que las aseguradoras deberían asumir con la entrada de este baremo. “Este año (refiriéndose a 2016) será un año difícil para las aseguradoras”, dijo en febrero su presidenta Pilar González de Frutos.

Luego las estimaciones subieron y hubo quien en el sector asegurador consideró que la subida de los costes para las compañías sería del 16%. En el segundo semestre del año (según cifras del diario Cinco Días) las compañías incrementaron las pólizas un 4,6% de media para paliar los efectos del nuevo baremo. Luego siguieron subiendo.

Subieron los precios y, a juzgar por lo visto durante los últimos meses, las presiones a los talleres tampoco cesaron. Miguel Ángel Cuerno, presidente de AECAR lo explicaba claro (ver el vídeo aquí), en una entrevista concedida a La Comunidad.

Asetra, patronal de talleres de Madrid, instaba en noviembre a actualizar los precios que las aseguradoras pagan a los talleres por los materiales de pintura: en el periodo 2011-2015, las compañías han incrementado los importes, como mucho, en un 3,5% cuando la realidad es que estos materiales lo habían hecho en hasta un 17,4%. Y los talleres soportando ese 13,9% restante.

Pero la historia no termina aquí. En este contexto, con las aseguradoras hablando de una subida de sus costes producida por la entrada del nuevo baremo, resulta que hay que diferenciar. Y es que dentro de las lesiones provocadas por accidentes hay lesiones graves, fallecimientos y lesiones leves. Las dos primeras subieron, sí; pero la última no, más bien todo lo contrario. Las indemnizaciones en los ofrecimientos amistosos a las víctimas leves, por ejemplo, han bajado un 40% respecto al 2015… Ahí es nada.

Y esto es importante. ¿Por qué? Muy fácil: los siniestros graves (donde hay víctimas mortales o con secuelas duraderas) apenas suponen un 10% de los accidentes. El resto, los leves, aquellos  cuyos costes derivados por el nuevo baremo se han reducido para las compañías, suponen un 90%. Vaya…

Pero hay más, porque aquellos que sí suponen un incremento para las compañías, los graves, son de larga evolución (incluso de varios años), es decir, que su efecto no se dejó notar en las aseguradoras en 2016. Igual en 2017 sí, no lo sé… Habrá que verlo.

“Desde otras grandes aseguradoras de automóviles reconocen que en las cuentas de 2016 no se apreciará un incremento en las indemnizaciones, sino más bien una caída”, afirman en una información publicada en el diario Cinco Días. “Será ya en 2017 cuando el baremo se empiece a notar”, apunta un directivo de una compañía de seguros directos al diario online…

“El lobo, el lobo”… Ya saben, como en el cuento. ¿Nos lo creemos? Habrá que.