Las carrocerías de la crisis

El mundo del automóvil está, como muchos otros, sometido a las modas y corrientes de cada momento. Hace no tanto tiempo, por ejemplo, campaban a lo largo y ancho de los catálogos de las marcas un sin fin de descapotables de techo duro retráctil, “coupé-cabrio” o CC, los llamaban.

Esta tendencia, que empezaron al principio de este milenio el Mercedes SLK entre los caros y el Peugeot 206 entre los generalistas, pronto se extendió a todo tipo de marcas y modelos, que conseguían con más (Volkswagen EOS, BMW Serie 3 Cabrio) o menos (anteriores Nissan Micra, Ford Focus, Mitsubishi Colt) acierto disimular la desproporción de las formas a que obliga el pesado mecanismo para ocultar la capota metálica. Habría que ver si, con el paso del tiempo, las ventajas de este sistema (tener un “deportivo” y un “convertible” en un solo coche) compensan los probables desajustes que puede sufrir, y más cuando se carece de la rigidez estructural que sólo una carrocería cerrada puede proporcionar. Pero no es cuestión de criticar, que eso de conducir un descapotable siempre es un placer.

Otra de las modas, esta quizá más sólida, es la de los SUV o “crossovers”. Ya se sabe, un coche con carrocería más bien familiar, relativamente elevada y con accesorios exteriores que le dan un aspecto campero, pero que no son para meterse en líos, por mucho que algunos –no todos- cuenten incluso con una sencilla tracción a las cuatro ruedas. Aunque vienen de lejos, el Nissan Qashqai ha sido el verdadero impulsor de este segmento, que empezó como un nicho y que ahora para el público es una auténtica alternativa a los modelos convencionales, hasta en gamas más pequeñas, como el peculiar Nissan Juke o el bonito Renault Captur.

Los constructores saben, sin embargo, que cuando de lo que se trata es de asegurar ingresos, los inventos hay que dejarlos para la gaseosa. La configuración de carrocería berlina, es decir, de 3 volúmenes (siempre) y 4 puertas (la mayoría de las veces) es la que garantiza por norma una mayor aceptación entre el gran público. La combinación entre silueta clásica y valores prácticos (buena relación entre tamaño del coche, espacio interior y volumen de maletero) hace que sean un tipo de automóvil que valga tanto para un roto como para un descosido. Más o menos.

Ahora que las cosas están como están y ya no se venden tantos Audi A4 o Ford Mondeo como antes, las marcas han aprovechado el desarrollo de las nuevas plataformas modulares, que permiten con un único desarrollo contar con chasis de varias distancias entre ejes, para bajar no uno, sino hasta dos escalones para que las familias de clase media y baja tengan una alternativa que les permita desplazarse con su equipaje sin demasiadas estrecheces. El Citroën C-Elysée sería un ejemplo paradigmático de esto, pero no el único. Tenemos el renacido SEAT Toledo y su clon el Skoda Rapid, aunque estos dos miembros de la familia Volkswagen cuentan con carrocería con portón trasero, más práctico todavía sin perder el estilo de berlina. Estos modelos, que tecnológicamente están más cercanos a un Citroën C3 o a un SEAT Ibiza, pueden morder una parte importante del pastel que hasta ahora pertenecía a coches como el Opel Astra Sedán, Renault Fluence o Ford Focus, más caros.

Pero la captación de clientes de un menor poder adquisitivo no es coto privado de las marcas generalistas. Las premium, que hasta ahora se conformaban con comercializar modelos compactos (BMW Serie 1, Audi A3, Mercedes Clase A o Lexus CT) o incluso algún polivalente (Mini, Audi A1), también han visto que era necesario mantener a ese cliente que sigue deseando una berlina clásica (A4, Serie 3 o Clase C) pero que ahora se lo tiene que pensar dos veces. Por ello, el lanzamiento del Mercedes CLA y del Audi A3 Sedan permitirá a muchos de ellos presumir de galones en su parrilla delantera sin que se note demasiado que, en el fondo, son una especie de “berlinas de lujo low cost”.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Compartir en Facebook

Compartir
Artículo anteriorStarBox2 te ahorra dinero
Artículo siguienteAudatex mejora la estimación de daños

¡Suscríbete a nuestro newsletter!