¿Cómo hacer de la adaptación del taller al coronavirus una oportunidad comercial?

Ante esta situación de convivencia con el coronavirus, Euromaster ha ido más allá de disponer de gel hidroalcohólico o marcar la distancia de seguridad en el taller ‘free-covid’. Quieren identificar los ‘puntos de fricción’ -todos aquellos que pueden resultar incómodos o extraños al cliente dada la nueva situación- a lo largo del tiempo de ciclo del coche en el taller y convertirlos en oportunidades comerciales.

El coronavirus ha venido para quedarse, por lo menos un tiempo. Y con él los cambios en nuestros hábitos. Ante esta situación de convivencia con el virus, Euromaster quiere ofrecer un valor añadido de seguridad en todas las etapas del recorrido del cliente a lo largo del proceso de reparación en el taller ‘free-covid’.

Por ello, el especialista en el cuidado y mantenimiento integral del vehículo busca ir más allá de disponer de gel hidroalcohólico o mantener la distancia de seguridad: quieren identificar los ‘puntos de fricción’ a lo largo de este proceso del cliente y convertirlos en oportunidades comerciales.

Un ejemplo de convertir un punto de fricción en oportunidad es la cita previa para la recepción del vehículo, medida que no sólo sirve para evitar que se aglomeren varios coches a la vez entrando en el taller y controlar el aforo en la instalación, sino también para organizar mejor los tiempos, ajustar los flujos de trabajo y ofrecer una atención más personalizada.

En este sentido, según la red, actualmente sólo tres de cada diez coches que se acercan al taller lo hacen sin previo aviso, aunque, aseguran, que esperan que estos casos se ciñan solamente a urgencias. “Todo ello repercute en que el taller sea más eficaz en los tiempos de entrega del vehículo y se aumente la experiencia del cliente”, señalan.

Asimismo, Euromaster afirma que medidas clásicas de prevención de higiene, como enfundar el vehículo, pueden transformarse en oportunidades para mejorar la percepción del servicio por parte del cliente, llevando a cabo el proceso delante del automovilista, redundando, dicen, en “transparencia y garantías de seguridad”.

Con todo ello, el especialista en el mantenimiento integral del vehículo no quiere limitarse a disponer de las medidas necesarias de prevención en sus instalaciones, busca ir más allá: cambiar sus procesos para adaptarlos a las demandas actuales, “consiguiendo así no sólo velar por la salud de los empleados y clientes, sino aprovechar la inercia para aumentar la eficiencia, mejorar la experiencia y prestar un mejor servicio”, explican.

Y precisamente para conseguir prestar un “mejor” servicio, Euromaster recomienda sacar partido a la una o dos visitas anuales -según Gipa, un conductor hace apenas 1,6 visitas al año de media al taller- para fidelizar y estrechar la relación con el cliente.

A su vez, para saber aprovechar al máximo esa visita al taller, la red considera clave digitalizar la relación, a través de los muchos canales digitales existentes -emailing, smartphones, redes sociales-, mediante los cuales, aseguran, “se puede mantener mucho más vivo el contacto comercial”, desterrando la idea de que hace falta verse más para relacionarse mejor…