Los talleres perderán 2.600 millones en total en 2020

Según datos de Solera, experta en inteligencia del automóvil, debido a la crisis generada por el coronavirus, la posventa perderá este año cerca de 90 euros por vehículo. Estiman que el ejercicio 2020 cierre con alrededor de un 17% menos de facturación sobre los 14.500 millones de euros que se previeron en febrero de 2020, antes de que la crisis del Covid-19 azotara…

Ante la crisis generada por el coronavirus y, en consecuencia, el confinamiento y la caída de la movilidad, las previsiones para el año 2020 no dibujan un escenario favorable. Y es que, según datos de Solera, los talleres perderán 90 euros por coche a causa del virus, lo que, en total, supone 2.600 millones de euros que la posventa dejaría de ingresar

Concretamente, Solera estima que, por cada kilometro que se ha dejado de recorrer -a causa de la caída drástica de la movilidad-, el impacto para la posventa es de tres céntimos. Si a ello se le multiplican los 3.000 kilómetros de media que se han dejado de hacer -un 15% menos- dado el confinamiento entre los meses de marzo y mayo, se trata de 90 euros por vehículo, lo que a su vez supone 2.600 millones de euros por todo el parque de turismos, todoterrenos y comerciales ligeros, o sea, un 17% menos respecto a los ingresos de facturación previstos para 2020. Previsiones que Solera presentó en el Congreso XXIX de Faconauto allá por febrero de 2020 (etapa pre-coronavirus) donde estimaron que el potencial de facturación para este año sería de 14.500 millones de euros.

Teniendo estas cifras en cuenta, el taller se enfrenta a dos caminos de recuperación, según el proveedor de soluciones tecnológicas. Por un lado, en referencia a la parte de carrocería, se prevé una recuperación más larga en forma de ‘U’, dada la caída de la movilidad (si los coches no se mueven, no hay accidentes). Mientras que, en el caso de la mecánica, se estima una recuperación en forma de ‘W’, haciendo hincapié en dos picos: los mantenimientos preventivos que no se han realizado en este confinamiento y la campaña estival. No obstante, estos mantenimientos caerán posteriormente debido al menor desgaste de los coches al haber estado parados.

Según el responsable de Mercado Posventa de Solera, José Luis Gata, “las empresas están obligadas a hacer un plan de negocio a dos años para que salga la cuenta de resultados, debido a este nuevo escenario que obliga, por un lado, a hacer inversiones para adaptarse a los nuevos criterios de seguridad, y, por otro lado, a digitalizarse para prestar servicio a un cliente conectado y que quiere un servicio que le aporte confianza”.

Asimismo, Gata estima que, ante esta situación, habrá muchos talleres que se vean obligados a cerrar como consecuencia de su cuenta de resultados, al igual que aumentará, dice, la integración de los centros de reparación dentro de redes de talleres, con el fin de recibir apoyo para salir de la crisis.

Pero no sólo. Los profesionales de la reparación se verán abocados a hacer frente a otros gastos, como la formación, la inversión en equipos de desinfección, o el establecimiento de servicios de recogida y entrega a domicilio de los vehículos.

Como respuesta a la crisis del coronavirus llega el ‘Taller contactless’

Ante esta situación que propone un futuro incierto para la recuperación de la posventa, Solera ha presentado el concepto de ‘Taller contactless’ como respuesta al nuevo escenario postcovid. Este nuevo modelo de taller busca, afirman, eliminar la interacción física entre los diferentes actores del proceso de reparación (distribuidor-taller-usuario), añadiendo una mayor eficiencia dado que el proceso se inicia antes y el tiempo que estará inmovilizado el vehículo será menor.

Para Solera, este concepto es una evolución del que ya tenían con el taller digital, convirtiendo el proceso de reparación de analógico a digital, concretamente el presupuesto de reparación y la petición del recambio, más la incorporación del usuario final para el seguimiento y valoración posterior del servicio. Según ha explicado José Luis Gata en la rueda de prensa online, el ‘taller contactless’ añade la tecnología por vídeo para realizar los presupuestos de reparación en remoto a través de su plataforma MyTaller.

Este vídeo en remoto proporciona, aseguran, la valoración de los daños del vehículo sin que el usuario tenga que acudir al taller previamente y deba estar presente en las instalaciones del centro.

Asimismo, con esta herramienta, el taller puede solicitar el recambio al distribuidor sin necesidad de albaranes físicos, sino que se realiza todo a través de Global InPart, la plataforma de gestión del recambio alojada en MyTaller.

Retos y oportunidades

Por su parte, Solera ha querido subrayar que, ante la crisis del Covid-19, las nuevas tecnologías se han desarrollado y se desarrollarán más rápidamente que hasta ahora y que aspectos como el teletrabajo o la interacción digital han venido para quedarse.

Así, el taller ‘contactless’ puede ofrecer oportunidades de mercado para los centros de reparación como nuevos puntos de contacto entre cliente y taller (ya no bastará con el uso del teléfono, hay que dedicar esfuerzos a mejorar la comunicación digital, telemarketing y nueva publicidad).

Además, asociado al vídeo en remoto del presupuesto de la reparación, el taller puede aprovechar como oportunidad para fidelizar al cliente ofrecer la recogida y entrega del vehículo como un servicio de valor añadido, siempre teniendo en cuenta los costes en tiempo y dinero derivados de los desplazamientos y el posible riesgo de alargar el proceso de reparación.

Con respecto a la desinfección -la cual ha cobrado más importancia en tiempos de coronavirus-, los centros deberán, según el proveedor de soluciones tecnológicas, asumir los desafíos que esta trae consigo: necesidad de formación, inversión en equipos de desinfección, adaptar el espacio al taller (dadas las medidas de prevención y seguridad), o controlar determinados costes (como la desinfección del coche de sustitución).

En palabras del responsable de Mercado Posventa de Solera, José Luis Gata, “siempre hemos dicho que lo que puede hacer cerrar a un taller es la tecnología y la cuenta de resultados. Ahora hay un tercer elemento que es la seguridad como una derivada de la confianza. El conductor elegirá el taller que le induzca mayor certidumbre y la tecnología será el facilitador. Y lo cierto es que el COVID ha hecho más en tres meses por la digitalización que la propia sociedad en tres años”.