Manel Báez: “Si el cliente pide cita al taller no ocurre ninguna catástrofe”

Nueva entrada del blog de Manel Báez, socio en Assistec, especialista en análisis de procesos de taller e implantación de estrategias de mejora a través de procedimientos eficaces y herramientas de gestión.

“Pues parece que sí, que si el cliente pide cita al taller no ocurre ninguna catástrofe, es decir, no se pierden los clientes.

Yo era de los que estaban convencidos de ello, será porque vengo de trabajar con este proceso y vi por mí mismo que la planificación del resto de procesos era mejor si existía una planificación de citas correcta.

Por desgracia ha tenido que instaurarse la cita a raíz de una pandemia que nos ha tenido a todos en estado de shock.

Desde el fin del confinamiento, y aunque no haya transcurrido mucho tiempo, he podido estar en contacto con varios clientes e indagar con algún que otro taller (mystery shopper -cliente misterioso) para tener argumentos para escribir estas líneas.

Prácticamente la totalidad de talleres trabaja bajo cita. El taller ha dado el paso y el cliente ha sido fácil de convencer.

Con mis clientes he podido confirmar que no han perdido ninguna entrada a taller por el mero hecho de dar una cita.

Quizás esta pandemia ha hecho desaparecer las urgencias que ‘parecían’ tener los clientes o quizás es que antes le comprábamos el problema al cliente, yo más bien apuesto por lo segundo.

Otro aspecto que he podido comprobar y confirmar con mis clientes, es que desde que se cita al cliente de forma mayoritaria en relación al total de entradas a taller (no se pueden evitar grúas y clientes de paso) es que es más fácil cumplir el acuerdo de entrega con el cliente, con lo que estamos mejorando la calidad de servicio.

También es evidente que, si las entradas son más fluidas y están acordadas con el cliente en relación a la capacidad productiva del taller, el resto de los procesos son más eficientes. Con lo que, sin darnos cuenta, mejoramos tiempos de ciclo, es decir, se reduce el tiempo entre la entrega de llave del cliente al taller y la entrega del vehículo al cliente, por lo que se mejora la capacidad de entradas/día taller, que es lo mismo que tener la oportunidad de incrementar volumen de negocio.

Y, por último, se mejora sustancialmente la calidad de vida laboral, especialmente la del propietario del taller.

Estoy firmemente convencido de que aquellos que lo han podido comprobar por sí mismos no dejarán que esta buena práctica quede en nada una vez se nos pase a todos el shock del Covid-19”.