Mantener un eléctrico cuesta un 30% menos que uno de combustión

Según Peugeot, un vehículo eléctrico cuesta menos de mantener debido a diversos factores como que tiene un número inferior de piezas, menos partes móviles sometidas a desgaste y elementos que requieren mantenimiento periódico, además de un menor gasto energético.

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Eléctrico versus combustión, la eterna batalla por ver quién es ‘mejor’. Y le ha tocado el turno al mantenimiento, comparando cuál de los dos sistemas de propulsión sale más económico. Según Peugeot, es el coche eléctrico el que cuesta menos de mantener. Por no mencionar que este último genera, dicen, importantes ahorros a lo largo de su vida útil respecto a un modelo con motor de combustión, pese a que sí es más caro en lo que se refiere a su desembolso inicial.

Por ejemplo, explican desde la marca, el coste de energía de un Peugeot e-208 para un recorrido de 10 km oscila entre 0,55 y 2,04 euros -teniendo en cuenta variables como el precio al que se tiene contratada la electricidad o la hora de carga- frente a los 5,2 euros/100 km que precisa su versión diésel equivalente. “Y con un gasolina, la ventaja es aún mayor”, señalan.

Por ello, Peugeot explica las diferencias en las operaciones de mantenimiento programado de un coche eléctrico frente a las de modelos equivalentes con motor de combustión, empezando por que los primeros son más sencillos mecánicamente hablando que los segundos. Y es que un automóvil convencional tiene cerca de 30.000 piezas, mientras que un eléctrico posee aproximadamente un 60% menos.

La mayor parte de este “ahorro” viene del motor, dicen, ya que el motor eléctrico de un vehículo cuenta con un eje, un rotor, el bobinado, las escobillas, los cojinetes, el estator y la carcasa, y la única parte móvil es el rotor. Por su parte, un motor gasolina o diésel cuenta con numerosas piezas, muchas de ellas móviles y, por tanto, sometidas a desgaste. Por ende, un motor eléctrico, explica Peugeot, es menos susceptible de sufrir averías y apenas requiere mantenimiento. No tiene piezas móviles sometidas a desgaste; ni aceite, filtros, bujías, calentadores o correas que cambiar periódicamente.

Asimismo, otra fuente de ahorro de piezas es la transmisión, debido a que los eléctricos no tienen caja de cambios (con numerosas piezas móviles en su interior), ni embrague (que requiere un mantenimiento).

Por otro lado, Peugeot señala la existencia de grandes diferencias en el campo de los elementos periféricos al motor. Un bloque gasolina o diésel, aseguran, está rodeado de bombas, válvulas, actuadores, cajas, colectores, alternador, motor de arranque, sistemas de alimentación y escape. Mientras que, en un eléctrico, casi todo esto desaparece, así como la electrónica para gestionar un motor eléctrico también es más sencilla.

El único componente más complejo en el motor de un eléctrico es el sistema de refrigeración, ya que se emplea, además de para el motor, para mantener la temperatura óptima de la batería, la electrónica de potencia y el cargador. Aunque su líquido se renueva igual que en un coche convencional: cada 175.000/180.000 km o 10 años.

Así, según explican desde la marca de vehículos, el mantenimiento de un motor eléctrico y de su transmisión “es prácticamente inexistente”.

Menos operaciones, menos desgaste

Aunque existen elementos que en un eléctrico tienen el mismo desgaste que en un coche tradicional, como pueden ser las escobillas de los limpiaparabrisas o los asientos y todos los mandos interiores, hay dos en los que se dan claras diferencias: neumáticos y frenos.

Por un lado, en referencia a los neumáticos, la lineal forma de entregar el par del motor eléctrico los castiga menos, a pesar de que uno eléctrico pesa más que uno con motor de combustión, lo cual resulta en un mayor desgaste de los amortiguadores.

En cuanto al sistema de frenos, la diferencia es mayor, debido a que, aseguran, parte de la frenada del coche se realiza a través del sistema de regeneración de energía. Así, el freno eléctrico permita reducir la velocidad soltando el pedal del acelerador y sin recurrir al pedal del freno. “Si se conduce con suavidad y se aprovechan todas las posibilidades de conducción eficiente que ofrece la tecnología eléctrica, es posible que no haya que cambiar las pastillas de freno durante todos los años que se use el vehículo”, señala Peugeot. Eso sí, afirman, al igual que en los modelos de combustión, sí está programada la sustitución del líquido de frenos cada dos años.

La batería, el componente clave

Por último, llegamos al elemento que más cuesta de un vehículo eléctrico: la batería, el cual, salvo las inspecciones visuales, no implica un mantenimiento programado. Como ejemplo, Peugeot pone la batería de sus modelos e-208 y e-2008, los cuales, para aumentar su durabilidad, rebajan su capacidad útil a 46kWh -pese a tener una capacidad total de 50 kWh- como método de protección. Este componente, dicen, cuenta con una garantía de 8 años o 160.000 km al 70% de su capacidad.

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