“Los talleres Checkstar son la punta de lanza de Magneti Marelli”

Desde que en 2012 Magneti Marelli relanzara Checkstar, el fabricante ha aprovechado cualquier ocasión para dejar muy clara la importancia de una red que sería la piedra angular sobre la que asentarían el desarrollo de su marca. Una red que vive ahora un momento de oportunidad por los cambios que se vienen dando en el sector. Desde el gigante italiano están convencidos de poder dar el salto definitivo. Un reportaje que se puede leer en el número 65 del Periódico de La Comunidad del Taller.

Es habitual escuchar entre aquellas empresas o grupos que impulsan una red de talleres que éstas son la piedra angular de su proyecto. Es un mensaje tan manido que ya no cala, entre otras cosas porque en más ocasiones de las que debiera suele no ser cierto. Como programa de fidelización, una red aporta muchas cosas a los proveedores del taller, es evidente, y por eso se desarrollan y casi abundan; otra cosa bien distinta es que se aporte valor en esa misma medida a los reparadores. Desde que en 2012 Magneti Marelli relanzara Checkstar, el fabricante ha aprovechado cualquier ocasión para dejar muy clara la importancia de una red que sería la piedra angular sobre la que asentarían el desarrollo de su marca. Y lo que les aportaba estaba muy claro, en lo comercial y en la presencia que Checkstar ofrece a la marca a pie de calle, quedaba por ver si el valor se transmitiría en esa misma medida también a los talleres. Más de ocho años después, el esfuerzo realizado por el gigante italiano demuestra ese compromiso por el desarrollo de una red que vive ahora un momento de oportunidad -por los cambios que se vienen dando en el sector-. Están convencidos de poder dar el salto definitivo.

Románticos

Siendo la red de talleres impulsada por un fabricante de componentes, podría entenderse sin conocer en profundidad el proyecto que el objetivo fundamental es vender más producto. Y aunque evidentemente está entre los planes, los pasos dados hasta la fecha demuestran que la idea va mucho más allá. Así lo explica Joan Rubí, director técnico de Magneti Marelli y responsable del desarrollo de Checkstar, con quien hablamos para conocer en profundidad los planes de la red.

Y la cosa efectivamente va mucho más allá de incrementar las ventas. Contar con una red fuerte, de profesionales que se sientan implicados, generaría un orgullo de pertenencia entre los talleres que les lleve a creer en la marca y defenderla ante los usuarios. Eso es mucho más que vender producto: “Checkstar es el lazo con el que Magneti Marelli cierra el círculo. Los talleres son la punta de lanza de toda nuestra estrategia en la calle, el prescriptor. Le damos mucha importancia a que nuestra marca tenga visibilidad entre los usuarios, un trabajo muy difícil en el que la red nos ayuda de un modo que difícilmente podríamos obtener de otra manera. Los talleres Checkstar son quienes en la calle dan fuerza al poder de nuestra marca”. Nada más y nada menos.

“Checkstar es el lazo con el que Magneti Marelli cierra el círculo. Los talleres son la punta de lanza de toda nuestra estrategia en la calle. Le damos mucha importancia a que nuestra marca tenga visibilidad entre los usuarios, un trabajo muy difícil en el que la red nos ayuda de un modo que difícilmente podríamos obtener de otra manera. Los talleres Checkstar son quienes en la calle dan fuerza al poder de nuestra marca”.

Por eso entre otras cosas quisieron que todos los talleres de la red fueran ‘top’, que cumplieran con unos estándares que ayudaran en esa misión, desechando la idea -que en un primer momento barajaron- de establecer diferentes ‘niveles’ de pertenencia a la red. Preferían ser menos (hoy son 170), hacer más difícil incluso su crecimiento, pero garantizar un nivel alto: “Somos una red romántica en su concepto: una enseña formada por especialistas que creen en la calidad como valor fundamental. Una red además muy humana, somos personas antes que negocio y de esa manera estamos desarrollando el proyecto. Es algo de lo que me siento especialmente orgulloso”.

Que un gigante como Magneti Marelli otorgue a los talleres de su red esa relevancia no es decir cualquier cosa. Como tampoco lo es tratar de conseguir la vinculación suficiente con el taller que lleve a los reparadores a ser esa punta de lanza. Por eso no han escatimado en recursos…

Fácil de entender

Cinco pilares asientan la red de talleres Checkstar. Los mismos que han basado su propuesta desde el inicio. El más importante es el servicio que presta su departamento técnico: “Quisimos que la consultoría técnica fuera un servicio de primer nivel, por eso en lugar de subcontratarlo, quisimos controlarlo nosotros mismos con personal propio. Son profesionales que hablan el mismo idioma que el taller y que conocen su problemática. Saben que la persona que está al otro lado del teléfono es un profesional que necesita una respuesta rápida y eficaz, que se enfrenta a un problema que hay que solucionar”. Y lo mismo con los formadores y los directores de área, que ofrecen ese soporte de cercanía tan necesario en ocasiones para los reparadores. Servicios que recientemente han dejado de ofrecer a ningún taller que no sea Checkstar, una demanda histórica de los profesionales que formaban parte de la red.

Otro de los pilares, como no puede ser de otra manera, es la imagen: “Somos una marca fuerte y reconocible. Magneti Marelli es una de las pocas marcas de nuestro sector que pueden resultar cercanas al usuario y eso genera confianza. Las decisiones de los automovilistas a veces se guían por estos ‘inputs’, por lo que es un valor que tratamos de explotar”. El tercer pilar es que no existe una cuota de pertenencia a la red -“el taller sólo paga por el servicio que recibe”- y el cuarto la herramienta de diagnosis: “Debe ser la de nuestra marca, porque sólo así podemos garantizar que estamos dando el mejor servicio”. El quinto es “la calidad de un producto sobre el que nadie que conozca el sector puede tener duda alguna”.

“Somos una red romántica en su concepto: una enseña formada por especialistas que creen en la calidad como valor fundamental. Una red además muy humana, somos personas antes que negocio y de esa manera estamos desarrollando el proyecto. Es algo de lo que me siento especialmente orgulloso”.

“Checkstar es una red muy fácil de entender”, decía allá por el año 2016 Joan Rubí para tratar de explicar en una entrevista publicada en la revista AUTOPOS -publicación ‘hermana’ de este periódico- los valores que la representaban. Que sean los mismos ahora abunda en la idea de que, a pesar de haber vivido algún giro en su estrategia de desarrollo, “la filosofía de Checkstar ha sido y será siempre la misma”, con un taller objetivo muy concreto: “Un negocio de dos o tres empleados mínimo, aunque es también extrapolable a talleres de mayor tamaño, con una base de trabajo muy técnica y reconocidos en su zona de influencia por la eficacia en la resolución de problemas. Un taller muy técnico, cercano con sus clientes, que nos ayude además a seguir desarrollando nuestra experiencia histórica como expertos en electrónica”. Ni más ni menos.

Talón de Aquiles

Con la red bien armada en los servicios, seguros de lo que pueden aportar al taller, lo que es prioridad ahora es lo que les falta para terminar de dar el impulso definitivo al proyecto: “Cimentar a uno de los actores más importantes: la distribución, que es el nexo de unión para la venta de recambio, pero también lo es en la relación del día a día”.

Admite que en ese sentido quizá empezaron la casa por el tejado, tratando de hacer crecer en número una red que no contaba con un apoyo suficiente por parte de la distribución: “Empezamos a desarrollar la red sin tener una estructura fuerte de promotores. Nuestra red de distribución es fuerte en toda España, lo que nos está costando un poco más es que haya actores implicados con el desarrollo de la red. Nos dimos cuenta de que debíamos trabajar en este punto y es en lo que ahora nos encontramos”.

Hoy son 16 distribuidores los que desarrollan la red en toda España. El objetivo es crecer hasta conseguir que al menos dos cubran cada comunidad autónoma: “Tenemos la red, los servicios, pero quizá nos falta dar un paso en el plano más comercial: hay zonas donde un taller de la red pide un filtro Magneti Marelli, por ejemplo, y no tiene el servicio que espera porque no contamos en esa zona con un recambista promotor de la red”. Es lo que van a solucionar.

“Somos una marca fuerte y reconocible. Magneti Marelli es una de las pocas marcas de nuestro sector que pueden resultar cercanas al usuario y eso genera confianza. Las decisiones de los automovilistas a veces se guían por estos ‘inputs’, por lo que es un valor que tratamos de explotar”.

Porque además han entendido dónde estaba el error: “Cuando en 2012 lanzamos de nuevo la red, el proyecto no era atractivo para la distribución porque nuestro catálogo de producto era muy limitado. Veníamos de una filosofía muy eléctrica, con la iluminación como gran fuerte, y todo lo demás, sobre todo en lo relativo a aquellos productos de mayor rotación, nos era ajeno. A nuestros clientes el proyecto les gustaba, pero entendían en algunos casos que sin esos productos una red no funciona. Y tenían razón, así que nos pusimos manos a la obra introduciendo en nuestra oferta todos esos productos más de consumo como pastillas, filtros, etc.”.

Haber entendido cuál era el problema les ha ayudado a dar respuesta. Eso les ayuda ahora a conseguir el objetivo que se proponen, en un momento convulso como el actual en el que se dan además algunos movimientos que pueden cambiar en cierto modo el ‘statu quo’: “Hay desgraciadamente cierres de algunos distribuidores, otros cambian de grupo… lo que algunos no contemplaban como una opción ahora valoran porque las cosas están cambiando”. Ponía lo sucedido en Cataluña como ejemplo de lo que contaba: “Con el cierre de Establiments Coll en septiembre, uno de los distribuidores que mayor impulso había dado a la red -más de treinta talleres abanderados eran clientes suyos- dejaba un hueco. Un hueco que hemos ocupado contando ahora con algunos de los socios de AD, en Cataluña por ejemplo AD Bosch y AD Marina (también EUMA tras ser comprada por ambos), como distribuidores promotores de Checkstar. Hemos pasado de estar huérfanos en Cataluña a mejorar incluso nuestra presencia”.

Con la red bien armada en los servicios, seguros de lo que pueden aportar al taller, lo que es prioridad ahora es lo que les falta para terminar de dar el impulso definitivo al proyecto: “Cimentar a uno de los actores más importantes: la distribución, que es el nexo de unión para la venta de recambio, pero también lo es en la relación del día a día”.

Lo que quería decir Rubí es que estos cambios les están abriendo algunas puertas que hasta ahora encontraban siempre cerradas: “Empresas que antes estaban cerradas a escuchar nuestra propuesta, ahora están más abiertas a sentarse y valorar”. Por eso están convencidos de dar ahora el salto definitivo: “Checkstar no hará más que sumar en la propuesta de la distribución”.

Un momento de cambio también para los talleres, que ahora más que nunca cuentan con un gran abanico para poder elegir: “Hay muchos tipos de talleres y hay redes para todos ellos. El consejo que daría a un taller que está pensando en entrar en alguna es que lo piense bien: la decisión es lo suficientemente importante como para valorarlo todo con detenimiento. Entrar en un proyecto para salir dentro de dos años no es interesante para ninguna de las partes. Que tomen la decisión pensando en que es clave para el futuro de sus empresas y la identidad de sus negocios”.

Continental ATE

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