Matías Ortigosa (El Espía): “Supervivientes al coronavirus”

Matías Ortigosa es ‘El Espía’ de La Comunidad del Taller. Es él quien se encarga de desarrollar diferentes misiones a modo de cliente misterioso, sacando siempre a la luz interesantes realidades. En esta ocasión, en el número 62 del Periódico de La Comunidad del Taller, Ortigosa pulsa la situación de los talleres ante la situación de crisis provocada por la pandemia del coronavirus.

La crisis más dura e inesperada

Decía Fernando López, director mundial de la consultora GIPA, que la crisis generada por la propagación del coronavirus llegaba en un año 2020 cuyos primeros compases ya no habían sido buenos. Costará recuperar la normalidad en un sector que durante los dos primeros meses de confinamiento ya había perdido más de 2.000 millones de euros, algunos debido a operaciones retenidas y otros por un kilometraje que nunca podrá recuperarse. De este modo, las previsiones deberían revisarse a la (muy) baja. Antes de concluir el peor periodo del confinamiento, ese en el que la mayor parte de los talleres españoles permanecían cerrados y registrando la posventa una caída de su actividad de más de un 90%, las dudas en torno a la situación que nos encontraríamos de vuelta a la normalidad post coronavirus eran muchas. ¿Llegarían en tropel los usuarios a los talleres?, ¿qué tipo de operaciones demandarían?, ¿el inicial repunte lógico vendría seguido de un incremento significativo durante los siguientes meses? Las respuestas a estas preguntas marcarían el devenir del sector hasta final de año.

En los meses de marzo y abril el sector sólo facturó un 15%, del total de la actividad de dichos meses existe un 40% que es irrecuperable porque corresponde a los coches que no se han movido y un 60% de demanda retenida, “y tenemos que analizar muy bien cómo recuperarla, dependemos de ello”, señalaba antes de finalizar abril el consultor Fernando López: “Nos jugamos el 2020 de septiembre a diciembre, dependeremos de lo que ocurra y cómo actuemos en el último trimestre del año que es cuando se habrá alcanzado esa ‘nueva normalidad”. De ahí que sea tan interesante pulsar la actividad de los talleres. Esa fue la misión encargada a nuestro espía, Matías Ortigosa.

Antes de saber cuál sería exactamente, tenía claro que el objetivo de mi misión para esta edición del periódico tendría que ver con la crisis provocada por la propagación del maldito bicho. No podría ser como hago habitualmente, visitando negocios en persona, a pie y en coche, en esta ocasión debía ser vía telefónica. ‘Con la que ha caído’, me decían desde la redacción, ‘nos interesa saber cómo han capeado el temporal los talleres y de qué modo están afrontando la vuelta a la nueva normalidad’. Con esa idea me puse en contacto con algunos de ellos buscando, más que sus opiniones, sus vivencias en primera persona. La situación ha sido y es de extrema gravedad, pero hay dos conclusiones que saco de forma muy contundente: esta gente se adapta a cualquier cosa y por norma general son enfermizamente optimistas (están tan acostumbrados a los palos, que de todo sacan algo bueno). La crisis les ha afectado de lleno. Y es que, aunque durante todo el estado de alarma fueron considerados servicios esenciales, las restricciones hicieron que su negocio cayera de media en un 90% en toda España. Sin embargo, cuando uno habla con ellos -lo hice en la semana del 4 de mayo, cuando comenzaron a poder recibir los vehículos del público en general-, detecta mucho más las ganas de trabajar que de lamentarse. Son como, en el fútbol, uno de esos delanteros deseosos de recibir balón, conscientes de lo que son capaces de hacer si la pelota cae en sus pies… Son realmente, como dice el titular de este reportaje, unos auténticos supervivientes.

¿Cómo han vivido los talleres las semanas más duras del estado de alarma?

Preguntados por la situación vivida, lo cierto es que quien no lo ha vivido en sus carnes es difícil que se ponga en las suyas. Porque hay que saber lo que es que, de un día para otro, a causa de un agente absolutamente externo a tu negocio, no puedes abrir la persiana, todo tu equipo salga temporalmente de la empresa y no sepas cuándo ni cómo vas a poder volver a trabajar. Y esa situación durante un día y otro… A final de cada mes, gastos, impuestos… Una noche sin dormir, dos, tres… Y así, dos meses.

“Los talleres éramos servicios esenciales, pero lo cierto es que no podíamos desarrollar nuestra actividad. Los clientes no podían venir y apenas había trabajo. Desde el 15 de marzo, y durante los siguientes dos meses, mi actividad descendió en un 90%. El mes de abril no tenía que haber existido en materia de impuestos, tasas… Hemos tenido una inseguridad muy grande con la Administración”. Andre Wattebled (Talleres Vistabella)

 

“El mes de abril no tenía que haber existido”, me decía Andre Wattebled (Talleres Vistabella, Alicante). Pensaba que se refería a que, por el contexto, habían sido 30 días para olvidar. Y también (“he pasado muchas noches sin dormir, muchos nervios por la incertidumbre, gracias a que mi mujer me ha apoyado mucho he podido llevar la situación de la mejor manera posible…), pero no sólo. Él iba más allá: “Los talleres éramos servicios esenciales, pero lo cierto es que no podíamos desarrollar nuestra actividad. Los clientes no podían venir y apenas había trabajo. Desde el 15 de marzo, y durante los siguientes dos meses, mi actividad descendió en un 90%. El mes de abril no tenía que haber existido en materia de impuestos, tasas… Hemos tenido una inseguridad muy grande con la Administración”.

El negocio de Taller Ricard, en Maçanet de la Selva (Gerona), también se desplomó: “Sufrimos una caída del 98%”, me explicaba Raúl Pueyo, “teníamos algo de trabajo durante la primera semana de aquellos coches que habían ido viniendo previamente. Pero se complicó mucho todo luego con la falta de suministro de recambio, los clientes no venían… Nosotros hemos podido aguantar también mejor porque al final somos un taller pequeño, estamos mi padre y yo… Pero la situación ha sido muy complicada”.

Desprotegidos

La actividad de Talleres Urbell, en Valls, Tarragona, también se desplomó. Me lo contaba su gerente, Estefan Uréndez -que sufrió además la enfermedad en primera persona-, que se mostraba además especialmente molesto con la respuesta por parte de las administraciones: “¿Para qué pagamos impuestos si cuando necesitamos que respondan por nosotros no lo hacen? Estamos muy desprotegidos, como autónomos y como talleres. Antes de que sucediera esto, las autoridades no hacían absolutamente nada para luchar contra los ilegales, por ejemplo. Esto es algo que te indigna y te hace pensar… Y es que ahora llega esto y te encuentras aún más desprotegido que si fueras un clandestino: si fuéramos piratas no tendríamos que pagar Seguridad, Social, ni IVA, ni Autónomos, ni nada… Tendríamos quizá la misma ayuda, pero al menos sin ahogarnos como nos ahogan. Nos han dejado de la mano de Dios. Éramos servicios esenciales, pero no teníamos EPIs, ni mascarillas, ni nada. Y ahora más de lo mismo. Es realmente un despropósito”.

“¿Para qué pagamos impuestos si cuando necesitamos que respondan por nosotros no lo hacen? Estamos muy desprotegidos, como autónomos y como talleres. Antes de que sucediera esto, las autoridades no hacían absolutamente nada para luchar contra los ilegales, por ejemplo. Esto es algo que te indigna y te hace pensar…”. Estefan Uréndez (Talleres Urbell).

 

Muy en sintonía con lo que me comentaba Francisco Sánchez (FR Motor, Sevilla): “Los políticos realmente parece que viven en otro planeta –lo decía en alusión a las palabras que días antes había expresado la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, asegurando que la Administración redoblaría esfuerzos en inspecciones a las empresas para garantizar que las empresas no se acogían a las medidas propuestas para reducir deliberadamente plantillas-. Quizá se creen que los empresarios estamos deseando despedir a nuestros empleados. Las ayudas han sido mínimas o inexistentes, y realmente la situación se ha ido pudiendo solventar con mucho sudor…”.

La carrocería, en primera persona

Francisco José Rodríguez, de Talleres Manuel Rodríguez (Carmona, Sevilla), era el que mejor situación me planteaba. Según decía, semanas antes de comenzar el estado de alarma, se lo veía venir: “Viendo lo que estaba pasando en Italia creí que nosotros seríamos los siguientes, como así pasó, así que cogí trabajo para varias semanas y pedí los recambios, la pintura… No he parado en ningún momento”. Sin embargo, que no haya parado no significa que la situación sea la mejor. Y es que el estado de alarma se ha dejado notar mucho en aquellas gestiones relacionadas con las compañías de seguros, como es lógico: “Hay compañías que han suspendido los trámites”. Así que una cosa es trabajar y otra cobrar… aunque en ocasiones no ha podido hacer ni lo primero. Y es que, dependiendo de la aseguradora, se han postergado incluso las peritaciones; aunque casos ha habido para todos los gustos: “Había compañías que ‘prohibían’ a los peritos ir al taller, otras que se limitaban a recomendarles no hacerlo, algunas que ni siquiera se han pronunciado, otras fomentaron las videoperitaciones o el uso del WhatsApp, avisando al jefe de peritos de la zona o dejando para más adelante la peritación si veían que eran peritaciones complicadas…”. Todo muy complejo, como era de esperar.

“Había compañías que ‘prohibían’ a los peritos ir al taller, otras que se limitaban a recomendarles no hacerlo, algunas que ni siquiera se han pronunciado, otras fomentaron las videoperitaciones o el uso del WhattsApp, avisando al jefe de peritos de la zona o dejando para más adelante la peritación si veían que eran peritaciones complicadas…”. Francisco José Rodríguez (Talleres Manuel Rodríguez)

 

Más allá del trabajo en sí, este profesional sevillano aseguraba haber aprovechado este periodo para formarse: “Empresas como AD Jiménez Maña, Gemicar o Solera han facilitado el acceso a cursos muy interesantes durante el estado de alarma”. Un apoyo que sin embargo no destacaba de la misma manera en todos sus proveedores: “Los concesionarios por norma general en mi zona no han arrimado el hombro todo lo que los talleres necesitábamos. Y es que éramos servicios esenciales, pero el que recibíamos por su parte realmente no correspondía: si hubiera habido más trabajo en coches de personal sanitario, policías… creo que hubiéramos tenido un problema realmente muy serio. Se habría estado al borde del colapso. Desde mi punto de vista no han respondido como debían”.

Los ERTE

De los talleres contactados, cuatro cuentan con trabajadores en sus plantillas. Todos ellos pidieron el ERTE por fuerza mayor y les fue concedido -algunos con más suspense que otros, que no a todos les fue concedido a la primera, y en algunos casos tardaron semanas en responder, con la situación de incertidumbre que eso genera-. Y eso que, al ser considerados servicios mínimos en el decreto de estado de alarma, sobre todo durante al inicio se generaran ciertas dudas en torno a la aceptación de estos expedientes. Finalmente, según patronales como Ganvam, sólo uno de cada cinco fue denegado, siendo motivo para ello la inadecuada argumentación de las causas, no el hecho de ser la actividad del taller esencial durante el estado de alarma. Estos ERTE fueron de hecho una herramienta imprescindible para poder sobrevivir a la situación. Estefan Uréndez (Talleres Urbell) hizo un expediente para sus tres trabajadores; igual que Andre Wattebled (Talleres Vistabella) con los dos que tiene; Germán Guillén (Talleres Sol Motor), hizo lo propio con una plantilla de diez; del mismo modo que Francisco Sánchez (FR Motor), con tres mecánicos en su negocio, asumiendo incluso algunos de ellos, de forma personal, las urgencias de sus empleados cuando se presentaban. Son las historias personales que deja tras de sí una crisis como nunca antes habíamos visto durante las últimas décadas en nuestro país.

La nueva normalidad

Optimista como pocos se mostraba Germán Guillén (Talleres Sol Motor, Ibiza). ¿Cómo estás?, le pregunto. Con voz firme, contestaba rápido: “A tope de energía, contento”. ‘Qué alegría’, pensé. Y es que, aunque es cierto que en Ibiza no ha golpeado igual que en otros lugares la pandemia, la recuperación de la actividad sigue sin ser demasiado grande. “Estamos a un 25%-30% de nuestra actividad normal. Parece que el trabajo comienza a recuperarse, y aunque ahora debíamos estar multiplicando por cinco el trabajo si la situación fuera normal, venimos de estar al 3%, así que ver que la cosa poco a poco remonta nos hace sentir cierta alegría”, decía Guillén con un optimismo contagioso: “Ahora al menos podemos cubrir los costes. Por ahora, de los diez trabajadores que tengo en plantilla, he recuperado a dos. Pero si todo sigue este curso espero que muy pronto podamos estar todos trabajando”.

“Estamos siendo muy activos en internet, con campañas en redes sociales, posicionamiento en Google… También estamos diseñando promociones para animar a los usuarios, sobre todo en el área de mecánica, para hacer mantenimientos y revisiones. Creo que es momento de ser proactivos y en eso estamos”. Germán Guillén (Talleres Sol Motor)

Trabajo, aseguraba, no le falta: “En carrocería tenemos trabajo para cinco o seis meses. En Ibiza y Formentera hay cerca de 150 talleres, de los cuales casi 30 son especializados en chapa y pintura. El volumen de trabajo es muy grande, así que aquí un taller de carrocería que tenga una lista de espera de menos de un mes es casi un milagro…”. Con eso van a tirar por el momento en una situación que desde su punto de vista no terminará de estabilizarse hasta final de año: “Vamos a ver el suministro que podremos tener de las casas de recambios y el modo en que se comportan los clientes, que ciertamente aún tienen miedo de salir de casa”.

Por él no va a quedar: “Estamos siendo muy activos en internet, con campañas en redes sociales, posicionamiento en Google… También estamos diseñando promociones para animar a los usuarios, sobre todo en el área de mecánica, para hacer mantenimientos y revisiones. Creo que es momento de ser proactivos y en eso estamos”.

Raúl Pueyo (Taller Ricard) se mostraba también de lo más optimista: “Ya se nota la actividad, estamos en esta semana -la del 4 de mayo- a un 60%-70%. Se nota el repunte, veremos si se mantiene durante las siguientes semanas…”. Igual que Andre Wattebled (Talleres Vistabella): “Durante los primeros días recibí cerca de treinta llamadas, pero también es cierto que por el momento son reparaciones de poca envergadura”.

¿Normalidad?
Al taller dirigido por Estefan Uréndez (Talleres Urbell) la gente comenzó a llegar muy poco a poco, “a cuentagotas”: “Vamos a tener que esperar hasta final de año para ver la dimensión de lo que tenemos encima. Es pronto para saber si todo esto se va a recuperar o no y cuándo. Nuestro sector ha sufrido un abandono muy grande durante todos estos años y ahora se ve el resultado. Habrá seguro empresas que tengan que cerrar y otras pasarán muchas dificultades. En épocas como estas aflora especialmente la sensibilidad al precio de los usuarios, por lo que a buen seguro los talleres clandestinos serán todavía un problema mayor que ahora. No pagan impuestos, durante estas semanas han podido soportar mejor la situación… Es triste que sea así, pero creo que quedan meses de mucha incertidumbre”.

“Nuestro sector ha sufrido un abandono muy grande durante todos estos años y ahora se ve el resultado. Habrá seguro empresas que tengan que cerrar y otras pasarán muchas dificultades. En épocas como estas aflora especialmente la sensibilidad al precio de los usuarios, por lo que a buen seguro los talleres clandestinos serán todavía un problema mayor que ahora”. Estefan Uréndez (Talleres Urbell)

De esa nueva sensibilidad al precio de los clientes hablaba también Francisco Sánchez (FR Motor): “Volverán a bajar los precios y con ello se resentirá la rentabilidad de las empresas. Volveremos a la situación de la anterior crisis. La gente no ha aprendido nada. Antes de suceder esto -refiriéndose a la pandemia- ya se veían ciertos comportamientos en los modos de consumo de los usuarios muy parecidos a la crisis de 2008. Y volverá a pasar lo mismo”. Aun así, Sánchez se mostraba optimista en relación al futuro: “Creo que los talleres sabremos solventar lo que viene. Y habrá negocios que caerán, pero también otros abrirán por efecto del autoempleo”. En su opinión, la vuelta a la normalidad de los negocios irá muy ligado al tipo de cliente de cada taller: “Hay zonas más deprimidas que sufrirán más. Hay negocios que vinculan su actividad a un tipo de cliente de bajo poder adquisitivo, otros sin embargo tienen clientes fieles con un estatus que ha podido solventar mejor esta situación –este caso es el suyo, según explicaba-… Dependerá también de este factor que se alcance antes o más tarde la normalidad”.

Andre Wattebled (Talleres Vistabella) se mostraba prudente: “Yo creo que la vuelta a la normalidad nos va a llevar meses y va a ser difícil”. Y añadía un punto nuevo al análisis expuesto hasta ahora: “Los protocolos de higiene en el taller incrementan los costes. Hay que invertir en máquinas de ozono, equipos de protección… Para hacer un cambio de aceite, por ejemplo, sólo en los procesos de recepción y entrega del coche vamos a tener que emplear mínimo media hora más para desinfectar como es debido… y todo en una época en la que el cliente va a ser sensible al precio. Vamos a ver el modo en que podemos hacer esto de una forma rentable. Dicho esto, también creo que ser conscientes de la situación y llevar a cabo este tipo de servicios de higienización de los coches será una oportunidad para diferenciarse de la competencia”. Él ya estaba preparado para poder hacerlo, según afirmaba.

“Los protocolos de higiene en el taller incrementan los costes. Hay que invertir en máquinas de ozono, equipos de protección… Y todo en una época en la que el cliente va a ser sensible al precio. Vamos a ver el modo en que podemos hacer esto de una forma rentable”. Andre Wattebled (Talleres Vistabella)

Francisco José Rodríguez (Talleres Manuel Rodríguez) estaba convencido de que en la carrocería se iban a producir algunas demoras en la llegada de aquel trabajo pagado por las compañías de seguro: “Si una compañía de media está tardando tres semanas en autorizar una reparación y la circulación va comenzando a recuperarse ahora… hasta julio no comenzamos a trabajar de forma normal, mínimo. Y eso sin tener en cuenta la saturación que van a tener las compañías, con gestiones acumuladas en muchos casos de estas semanas”.

La nueva normalidad, según el propio Rodríguez, llegará marcada por la falta de liquidez: “Los negocios que llegaban sin pulmón financiero a esta situación o han caído ya o lo van a pasar muy mal para salir adelante. No se va a producir un cierre masivo de talleres, porque además somos un sector que por diferentes motivos tiene mucha capacidad para aguantar, pero sí que auguro meses algo complicados. Y es que lo que hemos tenido ha sido la primera ola de un tsunami, ahora llega la segunda, que por norma general suele ser aún más fuerte. En el sector de la carrocería, las compañías aprovecharán la falta de trabajo para volver a ejercer su posición dominante sobre los talleres. Incrementarán su influencia asegurando que pueden derivar trabajo a aquellos talleres que acepten según qué condiciones…Y la situación será muy parecida a la que vivimos en la crisis del 2008”.

“En el sector de la carrocería, las compañías aprovecharán la falta de trabajo para volver a ejercer su posición dominante sobre los talleres. Incrementarán su influencia asegurando que pueden derivar trabajo a aquellos talleres que acepten según qué condiciones…”. Francisco José Rodríguez (Talleres Manuel Rodríguez)

2 Comentarios

  1. Lo ideal sería volver al pasado y no concertar con ninguna compañia,saldríamos ganado todos,los concertados ganarían más,los que no lo estamos también y los asegurados lo mismo,eso sería lo mejor porque es la situación actual el único que gana es la aseguradora.

    • Hoy por hoy, muchos talleres están concertados con 1 o 2 compañías, pero el resto de compañías a pesar de no tener concierto con ellos, las compañías deciden el precio. Los talleres deberían empezar por preocuparse por aplicar medidas que evitarán la derivación de sus clientes a otros talleres y que las compañías les paguen su precio de tablón. Eso es precisamente donde se ha especializado http://www.siauto.es

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