‘Ministra, los que van a morir, le saludan…’

El blog del director de La Comunidad del Taller, Carlos G. Pozo. La ministra Teresa Ribera y sus palabras, en el foco del análisis.

Cuando escuchaba las declaraciones de la ministra Ribera, esas en las que decía que “el diésel tiene los días contados”, y en las que anunciaba la más que posible puesta en marcha de una serie de cargas fiscales que ayudaran a los consumidores a tener una actitud más responsable, me dio por pensar. Lo primero que me resultó curioso fue que al término de sus declaraciones, las palabras de la ministra acabaran con la palabra ‘responsable’…

Y es que resulta curioso que un miembro del Gobierno (o una miembra, que ya no sabe uno cómo referirse) se exprese de tal modo. Que de sus palabras se desprenda ese aire de desprecio por lo que en realidad no demuestra tener mucha idea fundada, preocupa.

¿Por qué tanto odio al diésel?, ¿por qué no se diferencia entre vehículos más o menos contaminantes?, ¿por qué no se habla de achatarrrar, de la importancia que tiene la edad del vehículo en esto de la contaminación o de que el correcto mantenimiento del coche es decisivo para reducir las emisiones? Porque lo fácil, lo guay y lo que mola es demonizar una tecnología que hoy contamina igual o menos que la gasolina (menos CO2 y prácticamente el mismo NOx y partículas en suspensión). Un gráfico del diario El Mundo era de lo más explícito en este sentido – puedes pinchar aquí para verlo– . Y son datos que la industria conoce perfectamente, pero que la ministra no parecía tener muy claras. En fin.

Y es que si hubiera hablado de combustión, todavía podemos discutirlo… Aunque para empezar los que deben ponerse las pilas son ellos, el Gobierno, que la infraestructura de recarga española da risa y los planes de incentivos, carcajadas. De impulsar el mantenimiento responsable ni hablamos.

Dejando a un lado las emisiones, hablando de renovación del parque, ¿para cuándo estaría muerto el diésel? Cierto que no todo el parque ‘de combustión’ es diésel, pero un análisis de las cifras globales podría ayudar a hacernos una idea de la dimensión de lo que hablamos.

Si solo nos fijamos en los turismos, el parque español ronda los veinte millones de vehículos. Cada año, redondeando, podríamos decir que son matriculados un millón de coches. Si todos los que se vendieran a partir de hoy fueran ya cero emisiones, tardaríamos veinte años en renovar todo el parque. Pero se da la circunstancia de que hoy esos coches apenas representan el 3% del total de ventas anuales y que, como cifra muy optimista, ANFAC espera que los eléctricos puros e híbridos (y en estos segundos seguimos contando con un motor de combustión) en 2020 tuvieran una cuota del 10% sobre el total de matriculaciones. Esos son 100.000 coches. Hasta renovar los veinte millones, echen cuentas.

Por no hablar de la importancia que tiene el diésel en el transporte de mercancías, por ejemplo. O en el público.

¿Que el diésel está muerto? Ni de broma. Otra cosa son los diésel del año de la polca.

Gobernar con los ‘gestos’ y el márketing mal aplicado es muy peligroso. Esto no es hacer rotondas, que hablamos de una industria que representa cerca del 10% de PIB en España.

Decir que el diésel tiene sus días contados es lo mismo que asegurar que algún día viajaremos en coches sin volate ni pedales. Pues seguramente, no digo yo que no. Pero nuestra generación va a llegar muy justita para verlo… O directamente no lo verá.

En lo de hablar de actitudes responsables de compra, no voy a meterme. Esas lecciones de ‘yo sé lo que os conviene, dejad que os lo enseñe’, me dan miedo. Igual que cuando en Madrid, para la Navidad, el Gobierno de Carmena organizó las calles anexas a Sol para que fueran de un solo sentido. Déjenme decidir y hagan que el mercado sea competitivo para que todo pueda desarrollarse con normalidad. O mejor, cállense. Con no estorbar, nos va valiendo.

Ah, y otra cosa. Los datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente (Aema) se prestaban a una interesante reflexión. Del total de partículas contaminantes generadas en los países de la UE, el 13% era originado por el transporte en carretera. No cabe dude de que es una cifra importante, pero no la única: el 56% son emitidas por las viviendas particulares, las tiendas, centros comerciales y los edificios institucionales, el 10% por los procesos industriales, el uso de la energía en la industria un 7%… Hay mucho por hacer, pero no solo con el automóvil.

Tengo muchas preguntas. Todas empiezan igual… ¿por qué…? Aquí hay mucho más tomate detrás de lo que se ve a simple vista.