No es el motor el problema, sino el combustible fósil

El motor no es el problema, lo es el combustible fósil, que debe ser reemplazado por alternativas libres de CO2. Es el mensaje principal trasladado por parte de doce asociaciones bajo el paraguas de FuelsEurope -asociación que representa los intereses de las empresas que realizan operaciones de refinería en la UE ante sus instituciones- a la Unión Europea.

No es el motor el problema, sino el combustible fósil que debe ser reemplazado por alternativas libres de CO2. Este es el mensaje central de una carta abierta enviada conjuntamente por doce asociaciones bajo el paraguas de FuelsEurope al vicepresidente de la UE, Frans Timmermans, y a los comisarios Adina-Ioana Vălean (Transporte), Kadri Simson (Energía) y Thierry Breton (Mercado Interior).

Tal y como informa José Ramón Freire, director general de la Asociación Española del Bioetanol, las asociaciones abogan por una regulación “no discriminatoria” en la que entren en juego todas las opciones de descarbonización para alcanzar objetivos climáticos ambiciosos.

El paquete ‘Fit for 55’ de la UE, que establecerá el marco regulatorio para alcanzar los objetivos climáticos, debería por tanto “reconocer la contribución de los combustibles renovables y sostenibles en el estándar de CO2 para vehículos”. Esto respaldaría el aumento de la producción de combustible con bajas emisiones de carbono y sin emisiones de carbono y, aseguran, “permitiría que el transporte climáticamente neutro se entregue rápidamente sin sobrecargar a las personas”.

Esto es tanto más importante cuanto que descuidar la contribución de los combustibles, junto con el endurecimiento de los objetivos de CO2 para los vehículos, conduciría, explican, a “una prohibición tecnológica de facto del motor de combustión interna, lo que sería injustificable y perjudicial”.

La descarbonización del transporte tiene mucho más que ver con la descarbonización de la energía utilizada que con la tecnología de propulsión: “un motor de combustión interna impulsado por combustibles renovables y sostenibles tiene una huella de carbono comparable a un vehículo eléctrico impulsado por electricidad verde”.

Para cosechar los beneficios climáticos, industriales y laborales de los combustibles renovables, “el enfoque debe pasar de las emisiones de escape únicamente a una visión más holística”, continúa Freire. Este reconocimiento podría promoverse a través de cambios regulatorios relativamente pequeños: al introducir un mecanismo voluntario de acreditación para combustibles renovables y sostenibles en la política de CO2 de los vehículos, se podría establecer una regulación de tecnología abierta que podría funcionar de la mano con medidas legislativas complementarias bajo el ‘Fit for 55’.

En resumen, las asociaciones están dispuestas a trabajar con la Comisión de la UE para crear “una estrategia integrada para combustibles renovables y sostenibles”. Un primer paso importante hacia esto es una corrección de los estándares de CO2 para vehículos que amplía el enfoque para incluir la descarbonización de la energía, en lugar de imponer un mandato de tecnología de arriba hacia abajo.

Tal cambio, afirman, “abriría la puerta a ahorros adicionales y oportunos de CO2, empleos, inversiones y una oportunidad para que muchos más usuarios de vehículos participen en el uso de energía renovable, ya sea en forma gaseosa, líquida o eléctrica”.

Melett

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