Pablo Moreiras: “¿Importa la imagen del taller?”

Pablo Moreiras, responsable de Márketing de Recambios Ochoa, publica la segunda entrada de su blog en La Comunidad del Taller. Habla de la importancia de cuidar la imagen de marca en el taller, apoyando su argumento con dos ejemplos de lo más gráficos...

¿Importa la imagen del taller?

En mi anterior artículo en este blog, “Recuperar el valor del taller”, apuntaba una serie de estrategias que hay que tener en cuenta si queremos diferenciar a nuestro taller de la competencia. Una de las primeras y más evidentes es la correcta implantación de la identidad de marca. Pero, antes de detallar que pasos debemos tomar para hacerlo, es necesario que tengamos claro que es identidad de marca y que es imagen de marca.

La identidad de marca es el conjunto de signos distintivos con que queremos que nuestro taller se identifique en el mercado; así, formarán parte de la marca: el  logo, los colores, las tipografías, los elementos de diseño; también aquellos aspectos intangibles como los valores o emociones que queremos transmitir.

La imagen de marca es la percepción, sentimientos y emociones, que se tiene de la identidad de marca de nuestro taller. Evidentemente no será la misma percepción la que tengan nuestros clientes de los clientes potenciales y evidentemente de los no clientes. La relación que tenemos con la marca condiciona nuestra percepción, por lo que la relación con el cliente y su experiencia en el taller tendrán también un peso significativo en el desarrollo de nuestra imagen.

Decía Jean-Marc Colanesi: “El producto es mudo, es la marca quien habla“. Podemos ofrecer el mejor servicio, que si no somos capaces de vestirlo con los atributos adecuados, que consigan llamar la atención del cliente potencial y transmitirle confianza, fiabilidad y profesionalidad, estamos condenados a ser invisibles. Vamos a ver esta cuestión con un par de ejemplos prácticos:

Taller con escasa imagen de marca

En la imagen podemos ver un taller que ha invertido muy poco en identidad de marca, ubicado en una avenida con 4 carriles, en la que se suele circular a velocidades altas y con poco tráfico peatonal. ¿Cuál crees que será la percepción que tiene un potencial cliente? ¿Cuántas personas son capaces de recordar que en esa ubicación hay un taller?

Taller con una buena imagen de marca

Este otro taller, ubicado en también en una avenida, utiliza el conjunto de su fachada para identificarse y obtener así impactos sobre conductores y viandantes. Es fácil advertir que en cuestiones como capacidad de impacto, de recuerdo y de buena imagen, el segundo taller tiene mucho ganado.

Diversos estudios cifran en 3.000 los impactos publicitarios diarios que de media se reciben por una persona en España. No se trata solo de los anuncios en prensa, televisión, radio o internet; sino también de la omnipresencia de las marcas en todo tipo de soportes: vallas publicitarias, rótulos de negocios, etiquetas de productos, logotipos en vehículos, etc. Parece que ser capaces de destacar en este escenario es casi misión imposible, solo al alcance de grandes presupuestos, pero nuestro cerebro es capaz de filtrar toda esa información, catalogarla y almacenarla. El momento crítico para el propósito de ganar el cliente es cuando éste necesita de nuestros servicios y hace uso del recuerdo de marca. Es en ese momento en el que nuestra imagen de marca, la percepción que el cliente tiene de nuestro taller, tiene que ayudarnos a estar entre las opciones mejor posicionadas y si la única oportunidad que disponemos de entrar en ese top of mind es mediante la imagen externa de nuestro taller, tendremos que esforzarnos en implantar los medios necesarios.

Puede que el primer taller confíe por entero su promoción al boca a boca y que los resultados no sean malos; pero, sinceramente, si no hemos tenido relación o referencias de ese taller ¿Qué tipo de clientes se interesarán por él? A priori, parece claro que el factor precio va a ser el determinante y todos sabemos que siempre hay un taller más barato que el mío. Además, no va a resultar fácil que los usuarios nos recuerden, por lo que se reducen de manera significativa las posibilidades para atraer nuevos clientes.

Respecto al segundo taller, no por tener implantada una buena imagen de marca tiene garantizada la captación de nuevos clientes. Como decía al comienzo de este artículos, la imagen de marca es una cuestión de percepción y a los elementos gráficos se sumarán la limpieza y orden del taller, la realización o no de una recepción activa, el ambiente laboral percibido, el trato dado al cliente y otros factores que terminarán por componer esa percepción que el cliente se hace de nosotros. Pero, lo que es innegable, es que el primer paso está dado y con un enfoque adecuado.

Y tú en tu taller ¿has implantado una buena identidad de marca?