Para Bosch, en la conectividad está el futuro

Bosch ve el futuro de las fábricas en la conectividad, de hecho sus ventas relacionadas con la Industria 4.0 pasaron de unos 600 millones de euros en 2018, a más de 750 millones en 2019.

Las crisis revelan debilidades, aseguran desde Bosch, y la pandemia de coronavirus ha resaltado el valor de la fabricación y la logística conectadaEl Internet of Things (IoT) ayuda a las empresas industriales a reaccionar a las interrupciones de manera más flexible que antes, ya que la utilización y el estado de cada máquina individual se puede rastrear en tiempo real con transparencia a lo largo de la cadena de suministro. “Especialmente en tiempos excepcionales, como la crisis actual, la conectividad permite que las empresas sean menos vulnerables y les ayuda a mantener el equilibrio“, dice Rolf Najork, miembro del Consejo de Adeministración de Bosch y responsable del área empresarial Industrial Technology.

Por ejemplo, donde el riesgo de infección hace que la proximidad física sea un desafío, los cambios de turno se pueden manejar digitalmente. La digitalización permite la monitorización remota y el mantenimiento de sistemas y máquinas sin necesidad de un técnico en el sitio. Todo esto es posible gracias a la Industria 4.0. Las soluciones conectadas ayudarán a que la fabricación y la logística sean más simples, más eficientes, más flexibles y también más robustas. Y Bosch es un pionero del IoT. La compañía comenzó a incorporar conectividad a la fabricación y la logística en 2012, tanto en sus propias plantas como en las de sus clientes. Esto está dando sus frutos: en 2019, Bosch generó ventas superiores a 750 millones de euros con soluciones conectadas para la fabricación y la logística, un aumento del 25% respecto al año anterior.

La industria 4.0 aumenta la productividad de la fábrica

En la fábrica del futuro, según el gigante alemán, las únicas cosas que son estáticas y fijas son los suelos, las paredes y los techos. La fábrica del futuro se reinventa constantemente según las necesidades. Se guía por la visión de una configuración de fabricación que puede producir miles de productos y variantes diferentes, hasta un tamaño de lote unitario, sin la necesidad de costosas modificaciones. Por eso, Bosch está comprometida con la conectividad. Los proyectos en esta área impulsan el progreso y brindan beneficios cuantificables. Con la ayuda de la Industria 4.0, es posible aumentar la productividad hasta en un 25% en localizaciones individuales.

“La conectividad es esencial para cualquier empresa que quiera seguir siendo competitiva. La Industria 4.0 es una oportunidad histórica que ofrece un enorme potencial”, sostiene Najork. “No sólo estamos mejorando la productividad de la fábrica, sino que también estamos permitiendo que las empresas respondan rápida y adecuadamente a los cambios”. Tomando el ejemplo de Bosch, la transición en la industria automotriz significa presión sobre los costes de su división de propulsión, así como presión para adaptarse. Precisamente por esta razón, el fabricante asegura que su división invertirá unos 500 millones de euros en digitalizar y agregar conectividad a sus operaciones productivas en los próximos añosEl ahorro esperado será el doble: aproximadamente mil millones de euros para 2025. Y se espera que con el uso de la inteligencia artificial este ahorro aumente. El enfoque está en soluciones basadas en AI para el mantenimiento predictivo de maquinaria, para garantizar la calidad y para mejorar los procesos productivos. Por ejemplo, la AI se utiliza en fábricas de obleas altamente complejas – como la de Bosch en Reutlingen – para la programación detallada de la producción, ahorrando tiempo y costes a medida que guía las obleas a través de más de 500 etapas de procesamiento. Solamente esto, significa un 5% más de rendimiento por oblea, con un tiempo de recuperación de la inversión de solo tres meses.

Desde proyectos individuales hasta la implementación a gran escala

En Alemania, destaca Bosch, seis de cada diez empresas industriales con más de 100 empleados ya utilizan aplicaciones de Industria 4.0, según un estudio reciente de la asociación de la industria “Bitkom”. Sin embargo, en muchos casos, las aplicaciones son poco sistemáticas. La VDMA, la Asociación de Fabricantes Alemanes de Maquinaria y Equipamiento, estima que el 80% de la maquinaria existente en el país aún no se ha digitalizado. “Todavía queda mucho por hacer en la fabricación, y muchos puntos que podemos retocar y ajustar. Nuestra tarea ahora es hacer de la Industria 4.0 la norma en todas las partes del sector industrial”, afirma Najork: “Pero para las empresas, el mayor obstáculo para implementar la Industria 4.0 son las grandes sumas de capital que esto requiere”.

La planta de Bosch Rexroth en Erbach, Alemania, aseguran desde el fabricante, muestra cómo incluso inversiones menores en líneas de producción a gran escala pueden ser rentables: gastó un total de 25.000 euros en equipar estas líneas con sensores y barreras ópticas, y ahora ahorra unos 200.000 euros al año.

Equilibrando factores económicos y ecológicos a través de soluciones conectadas

Como empresa líder del IoT, Bosch tiene todas las competencias básicas necesarias para dar forma a la Industria 4.0. Su cartera incluye paquetes de software para mantenimiento, monitorización y logística, sistemas de robótica para fabricación y transporte, soluciones de reacondicionamiento para maquinaria existente y sistemas de asistencia para operadores de máquinas. Ahora, Bosch presenta una tecnología de control basada en software y con capacidad 5G que está abierta a aplicaciones de terceros.

ctrlX Automation marca el final de las soluciones aisladas en las fábricas. Con más de 30 protocolos de datos, la nueva plataforma de automatización de Bosch Rexroth será el centro de control de la fábrica del futuro. Con el Sistema de Aplicación Industrial Nexeed mejorado, Bosch Connected Industry ofrece más que una simple “tienda de aplicaciones” para fabricación y logística. Las diversas aplicaciones de software se pueden pedir, usar y combinar entre sí, según sea necesario. Todos los datos de las máquinas están disponibles en un formato claro y estandarizado, lo que garantiza una mayor transparencia y eficiencia en la fábrica. Un excelente ejemplo de cómo armonizar las consideraciones económicas y ecológicas es la Plataforma Energética Bosch. Una vez que una máquina se ha conectado a ella, su consumo de energía se puede rastrear, analizar y controlar. El resultado son fábricas más económicas, que requieren menos energía y que emiten menos CO2.

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