Partakus: cinco pilares para el taller en la era post coronavirus

La crisis sanitaria ha puesto contra las cuerdas al sector de la reparación de vehículos, reduciendo hasta en un 95% la actividad durante el estado alarma y dejando pérdidas de 720 millones en el mes de abril. El comienzo de la desescalada abre ahora escenarios hacia la llamada “nueva normalidad”, en la que se hace necesario adaptar espacios, jornadas de trabajo y procesos. Tal y como señala Laurent Gambotti, director de Partakus en España, “los talleres que antes y mejor se acomoden a las nuevas exigencias podrán aprovechar un previsible repunte de actividad”.

Gambotti, el que fuera director de Oscaro en España, es ahora el máximo responsable de Partakus, un ‘marketplace’ para la venta online de recambios a talleres, con más de 500.000 referencias para todas las marcas de automóviles. Dada la situación, Gambotti ha querido identificar cinco pilares que considera claves para impulsar la competitividad de los talleres.

Y es que, según detalla, “una gestión adecuada puede ser la diferencia entre aprovechar esta ola de reactivación, o terminar por echar el cierre en un sector que ha sufrido mucho la paralización derivada del confinamiento”.

Gambotti pone el foco en cinco pilares para la adaptación de los talleres a este nuevo escenarios, explicando además los porqués de cada punto.

  • Viraje hacia experiencias online

“El comportamiento de los clientes ha cambiado y se han acelerado como usuarios digitales. Ahora buscan contar con servicios online, incluso a la hora de pedir cita para llevar el vehículo al taller. Los propietarios de talleres están también cada vez más acostumbrados a realizar pedidos de recambios online, lo que supone el riesgo de acudir a los ‘macromarketplaces’ como Amazon o Alibaba, que presentan importantes riesgos, ya que sus plazos de entrega no son competitivos ni tampoco su servicio de posventa”, señala Gambotti, que está convencido de que la compra online ha llegado para quedarse.

Sin embargo, para eliminar posibles riesgos, “el taller debe hacerlo a través de plataformas profesionales que les introduzcan en su ecosistema de distribuidores que conocen las exigencias del sector. Por ejemplo, Partakus concentra la oferta de hasta 500.000 referencias de todo tipo: piezas originales, compatibles, de segunda mano, neumáticos… de distribuidores de primer nivel y cercanos al lugar donde se encuentra el taller”.

  • Eficiencia y aceleración de procesos:

Muy vinculado con lo anterior, Gambotti considera que la tecnología puede proporcionar un apoyo fundamental a los talleres para hacer frente a la alta demanda: “Para realizar un pedido y encontrar a la mejor oferta (disponibilidad y precio), el taller emplea una media de hasta veionte minutos mediante procesos tradicionales de llamadas de teléfono o mensajes de whatsapp con sus distribuidores habituales”.

La tecnología, según explica el director de Partakus, permite agilizar el proceso hasta en veinte veces respecto a las opciones tradicionales.

  • Seguridad y servicio al cliente:

“La ola de miedo que ha desatado la situación obliga a implementar protocolos de seguridad no solo para los propios empleados del taller, sino también hacia el propio cliente, que se vuelve más exigente que nunca”, señala Gambotti.

Además, por el periodo del confinamiento, multitud de operaciones han quedado en ‘stand by’, siendo ahora el tiempo un factor con una relevancia aún mayor que antes. Se calcula que sólo en las ITV que no han podido realizarse, el mes de mayo finalizó con más de cinco millones de vehículos pendientes de pasar la inspección, con doce millones de vehículos pendientes de pasar por ello por el taller: “Maximizar los plazos de recepción de recambios acudiendo a un distribuidor profesional y de cercanía será clave para dar salida a los vehículos lo antes posible y abarcar más clientes en menos tiempo. Lo que hará que el impacto beneficie a la economía local”, declara Gambotti.

  • Construcción de alianzas sólidas con proveedores:

“Los talleres deben confiar al 100% en sus proveedores para hacer crecer su empresa. Así pues, la profesionalidad de la red de distribución tiene que estar a la altura de las expectativas de sus clientes y garantizar la calidad del producto y servicio requerido. Un taller tiene que pedir piezas constantemente para poder ejecutar su trabajo, la rapidez de la entrega y la calidad del producto son aspectos esenciales que se reflejarán en el resultado del trabajo realizado. Los marketplaces generalistas practican una guerra de precios que, lejos de aportar valor al trabajo del taller, pueden suponer un problema para la calidad del servicio, como los tiempos de entrega excesivos, o incurrir a menudo en errores de entrega que se traducen en pérdidas importantes”, señala el director de Partakus.

  • Medición y optimización:

El conocimiento siempre juega un punto a favor a la hora de tomar decisiones inteligentes: “Los talleres que más capacidad tengan para medir su actividad, contarán con una información muy valiosa para identificar dónde y cómo deben mejorar. Por ejemplo, conocer tiempos medios de atención al cliente puede permitirle descubrir si debe optimizarlos. O tener trazabilidad en las inversiones realizadas en adquisición de materiales para negociar acuerdos más beneficiosos con sus proveedores. La tecnología puede ayudar a registrar esta información fácilmente e implementarla para reforzar su competitividad y rentabilidad”, termina Laurent Gambotti.

El taller se enfrenta a un momento complicado y retador, pero también de oportunidad. Como sucedió en 2008, por desgracia esta crisis podría llevarse por delante muchos pequeños negocios, pero el mismo modo ofrece la posibilidad de fortalecerse a aquellos que han sido capaces de volverse más competitivos. Gambotti está convencido de que la tecnología es una palanca para esa optimización: “La modernización del taller ha dejado de ser una opción de mejora para convertirse en un paso necesario en la era post-coronavirus”.

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