El rodaje de motor en marcha al ralentí y las averías que puede provocar

El rodaje del motor al ralentí causa escasez de lubricación en la mayoría de los componentes y su desgaste prematuro. Por eso, desde Road House analizan qué averías puede producir el rodaje de motor en marcha al ralentí.

Una práctica habitual de muchos talleres después de terminar el montaje de un motor reacondicionado, es hacerlo funcionar durante horas e incluso días al ralentí. Hay diversas teorías sobre este método de rodaje, entre las cuales se encuentra que resulta beneficioso, ya que el motor no se carga en exceso y, por ende, se evitan averías. Sin embargo, cada vez más expertos consideran que rodar el motor al ralentí resulta especialmente perjudicial para el mismo, causando un elevado desgaste de sus principales componentes y originando daños graves.

Averías causadas por rodaje del motor al ralentí

Desde Road House explican las averías que pueden producirse realizando esta operación que, durante años, se ha venido realizando en infinidad de talleres españoles. Un servicio, cambiar el motor de un vehículo, que siempre debe realizarse en un taller de confianza, no solo debido a la importancia del mismo para el funcionamiento del automóvil, sino por su elevado coste.

Uno de los problemas que puede generar es, en primer lugar, que la bomba de aceite no genere suficiente presión a causa de la falta de revoluciones del motor, por lo que no suministraría suficiente aceite, con el consiguiente riesgo que ello supone. Y relacionado con ello, los cojinetes de fricción no estarían correctamente lubricados ni refrigerados, por lo que se acumularía suciedad y carbonilla en las posiciones del cojinete. Además, al salir poco aceite de los cojinetes de fricción y llegando de forma escasa a la pared del cilindro, se produce un desgaste anormal desde el inicio del rodaje.

En cuanto a la válvula de presión, que sirve para enfriar el pistón por inyección, no se abre al ralentí, por lo que también se produce falta de lubricación del bulón del pistón y del buje de biela. Y los turbocargadores ya pueden dañarse con solo unos minutos de marcha al ralentí, al no estar lubricados ni refrigerados.

Otros componentes como válvulas, árboles de levas y balancines, que en el circuito de aceite se encuentran más alejados de la bomba de aceite, tampoco se alimentarían en dicha operación, mientras que los segmentos de pistones no pueden garantizar una selladura al 100% con marcha en ralentí.

Y es que, en caso de no disponer de banco de pruebas para hacer el rodaje, la mejor opción es hacerlo en carretera. Para ello, el profesional debería hacer funcionar el motor con un número de revoluciones en cambio constante hasta un máximo de dos tercios de las rpm máximas, evitando en todo momento situaciones como régimen bajo, apurar marchas, realizar recorridos cuesta arriba o cuesta abajo, así como usar el freno del motor, conducir a velocidad máxima o con temperaturas exteriores extremadamente cálidas y tiempos de parada largos con marcha en ralentí. Por último, durante dicha fase de rodaje hay que controlar el nivel de aceite cada 50-100 km y rellenarlo si es necesario, ya que el consumo puede ser más elevado e, incluso, no cambiar el aceite y el filtro a los 1.000 km.

Melett

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