¿Será el coche de hidrógeno una opción viable?

Según Álvaro Sauras, miembro de la Comisión Técnica de ASEPA, el uso del hidrógeno en la automoción no es nuevo. Sin embargo, en su opinión, para que el hidrógeno revolucione el transporte hace falta mucho más que construir vehículos capaces de moverse con este sistema…

texa patrocinado

Lo cierto es que en la actualidad se ha demostrado en reiteradas ocasiones que emplear pilas de combustible para construir coches eléctricos alimentados por hidrógeno es técnicamente viable. Sin embargo, en opinión del miembro de la Comisión Técnica de ASEPA, para que el hidrógeno revolucione el transporte hace falta mucho más que eso, empezando por que estos vehículos tengan un precio y una fiabilidad aceptables. Y siguiendo por encontrar el modo de producir, distribuir y almacenar hidrógeno de una forma lo bastante asequible y sostenible como para que esta alternativa de transporte desbanque a los combustibles tradicionales y también “a esa alternativa que amenaza cada vez más con acabar con las perspectivas de futuro del hidrógeno: las baterías”.

Ventajas del hidrógeno 

A juicio del miembro de la Comisión Técnica de ASEPA, la principal cualidad positiva de este combustible es que es un vector energético en lugar de una fuente de energía. Esto quiere decir que no se puede extraer, sino que hay que generarlo. Y además, tal y como explica Sauras, es un portador químico de energía, compuesto de moléculas y no de electrones.

En este sentido, también explica que la energía almacenada en un portador químico es atractiva porque puede acumularse y transportarse en un formato práctico y estable, tal y como se hace con el carbón, el petróleo o el gas natural. De modo que el hidrógeno puede almacenarse durante largos periodos, moverse en camiones, barcos y tuberías, e incluso quemarse como se hace con los combustibles fósiles, aunque esta última no sea precisamente la forma más inteligente de usarlo.

¿Cómo se genera?

Según Sauras, el principal proceso de generación de hidrógeno a escala mundial es el
reformado de gas natural y carbón. Un procedimiento sencillo y barato, pero que emite grandes cantidades de dióxido de carbono, el gas responsable de efecto invernadero “y precisamente contra el que pretendemos luchar”, en sus palabras.

De modo que, en su opinión, emplear el reformado está justificado de cara a obtener el hidrógeno que necesita cada día la industria petroquímica y de fertilizantes, pero en ningún caso puede ser el camino para descarbonizar el transporte.

Tal y como explica, la alternativa adecuada y ecológica al reformado es la electrólisis, un proceso químico viable y efectivo, que emplea electricidad para generar hidrógeno de forma limpia. Su inconveniente: actualmente este proceso resulta caro en comparación con el reformado.

¿Será viable?

Según el miembro de la Comisión Técnica de ASEPA, utilizar el hidrógeno para descarbonizar el transporte y otros sectores es una opción viable. Sin embargo es una opción viable que pasa por incrementar la potencia de generación eléctrica instalada basada en fuentes renovables –solar y eólica, aunque también y aunque no sea renovable, la nuclear, ya que tampoco genera emisiones de CO2-, destinando toda esa energía a la producción de hidrógeno.

En definitiva, a juicio de Sauras, la implementación de este tipo de vehículos supone un cambio mucho más profundo que desarrollar coches de pila de combustible y montar suficientes hidrogeneras y por ello va a requerir varias décadas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Compartir
Artículo anteriorUno de cada seis vehículos no superó la ITV en 2018
Artículo siguienteRoberlo lanza un nuevo sistema de color base agua

¡Suscríbete a nuestro newsletter!