Transición a un nuevo modelo energético

En 2040 los coches eléctricos serán el 15% del total del parque mundial.

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NEXT es el departamento de Grupo Serca que aúna los servicios de gestión, formación y consultoría para sus redes de talleres, SPG y Profesional Plus. Uno de sus departamentos es Sercaula, enfocado en la formación, donde se realizan no sólo formaciones dirigidas a los talleres sino que también los socios reciben diversos cursos especializados. En este caso es José Luis Soriano, ingeniero industrial responsable del área de formación del taller dentro del Grupo Serca, quien habla sobre la transición que se está viviendo hacia un nuevo modelo energético.

En este artículo se profundiza en el controvertido proyecto de ley de Cambio Climático y Transición Energética que afecta a la industria de automoción con la prohibición a partir del 2040 de la matriculación de todo turismo o furgoneta que utilice combustibles fósiles.

Intención de compra

¿Diésel o gasolina? Es el dilema de los actuales consumidores con intención de compra de un vehículo, aunque la balanza progresivamente se está decantando hacia tecnologías híbridas.

Para los actuales compradores no es ninguna amenaza la futura ley, que además prorroga hasta el 2050 la circulación de los automóviles de combustibles fósiles, pero sí genera una enorme confusión y por tanto repercute en caída de las ventas.

Industria del automóvil

El sector de la automoción rechazó de plano el anteproyecto de ley de Cambio Climático y Transición Ecológica presentado por el Ministerio del ramo que prohíbe la venta de coches diésel y gasolina en 2040.

Tanto por “ser excesivo en sus objetivos” como por “acelerado en sus plazos”.

Ya no es que los vehículos de gasoil tengan los días contados, como se aseguró en su día desde el Ministerio. La sentencia de muerte tiene la misma fecha tanto para los vehículos de gasolina como para los híbridos y los de gas natural. Ningún coche que emita CO2 podrá estar a la venta después del 31 de diciembre del 2039. Sólo los eléctricos, los movidos por hidrógeno o por cualquier otra tecnología 100 % limpia podrán comercializarse en España.

Pero ni la industria del automóvil ni la red comercializadora comparten la opinión del Ejecutivo, al que acusan de confundir al consumidor con anuncios, como el impuesto al diésel, que ha desplomado las ventas de este tipo de motorización. “Estas propuestas provocan incertidumbre y que la gente no sepa qué coche comprar ni cuándo”, manifestó la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) en un comunicado muy crítico.

Desde Transición Ecológica consideran 22 años más que suficientes para cambiar las cadenas de producción. Sin embargo, desde la patronal de fabricantes, exponen que el problema es que se elimina la consideración de vehículo alternativo a los híbridos, el gas licuado de petróleo y el gas natural, y no recibirá subvenciones una vez publicada la ley, que son las alternativas por las cuales están apostando muchos fabricantes con fuertes inversiones.

Anteproyecto de Ley

La posición del gobierno es clara: “España va a ser pionera en el diseño de una estrategia de transición justa”.

El documento trabaja con dos horizontes de cumplimiento de objetivos: a medio (2030) y largo plazo (2050). La pretensión del Gobierno es que las emisiones de gases de efecto invernadero en España se reduzcan al menos un 20% (respecto a 1990) en 2030 y en un 90% en 2050. Para entonces, todo el sistema eléctrico “deberá ser de origen renovable”.

Bajo el marco de la coalición para la neutralidad del carbón, el Gobierno ha anunciado su intención de disminuir a cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050, con varias sendas, en 2020, 2030 y 2050.

Una de ellas es que los municipios de más de 50.000 habitantes deberán contar con “zonas de bajas emisiones” antes de 2023 para promocionar la movilidad “sin emisiones”.

Asimismo, se ha asegurado que se apuesta por sacar del mercado los vehículos diésel y gasolina de más de 12, 13 y 14 años, que son los que “verdaderamente están contaminando de una manera importante las ciudades”, junto con planes de incentivos para la introducción de vehículos más limpios.

El Gobierno prevé que esta norma contenga la subida del diésel de 2019 que ultima para afrontar los 900 millones de euros anuales previstos a partir de 2020 para el plan de descarbonización.

Conclusión

En 2040 los coches eléctricos serán el 15% del total de los coches que circulan en el mundo, aunque el impacto que eso tendrá en los niveles de contaminación será bajo, pues a esa fecha sólo se reducirá en un 1% la contaminación.

“El clima negativo que rodea a la automoción en España desde hace meses está ocasionando una caída estructural del mercado”, denunció la patronal, que avanza ya, como consecuencia, que las matriculaciones de turismos y comerciales caen un 22,4%.

Este proyecto de Ley tiene una serie de implicaciones económicas, laborales, sociales y de políticas de movilidad, con severos impactos en el tejido español de la automoción, que representa el 10% del PIB y el 9% de la población activa del país.

“Supone encarar una reconversión industrial completa y acelerada de las fábricas españolas en su conjunto, lo que necesita de unas importantes medidas de acompañamiento, con inversiones industriales y en tecnología, que eviten que las plantas pierdan competitividad y empleo, medidas que ahora mismo se desconocen”.

Porque si no se cumplen los plazos, según los estudios, para cumplir con una cuota de mercado del 25% de vehículos eléctricos, el empleo se podría reducir en un 11% y para alcanzar una cuota de mercado del 40%, el impacto sobre el empleo sería del 18%. La automoción supone un 10% del PIB y un 9% de la población activa.

Desde mi punto de vista el sector del automóvil lo tiene claro sobre el futuro, pero ahora toca sentarse a negociar unos plazos más razonables y suficientes para las alternativas híbridas, el gas licuado de petróleo y el gas natural como puente al vehículo eléctrico o la pila de combustible.

Recordemos que nuestras infraestructuras tampoco gozan de un potencial suficiente para hacer frente al nuevo cambio, y por tanto necesitan plazos de tiempo mayores, así como enormes inversiones para lo que será una era nueva de “revolución industrial”.