El descontrol de las piezas de desguace

¿Qué recambios usados se pueden vender?, ¿y montar en el taller? Análisis completo por nuestro espía, Matías Ortigosa, del nº 56 del periódico de La Comunidad del Taller.

En relación a las piezas de desguace que se pueden o no vender, o montar, hay mucho dicho. ¿Pero se sabe realmente lo que dice la ley? Teníamos la sensación de que no, por lo que planteamos a nuestro espía, Matías Ortigosa, conocer con exactitud lo que dice la norma en este sentido para más tarde salir a la calle e investigar si se aplicaba correctamente. Lo que queríamos saber es el tipo de recambios usados que por ley pueden venderse en un desguace y cuáles pueden ser montados por los talleres para después ir a la práctica comprobando cuáles en realidad se venden, cuáles se montan, lo que dicen los talleres y cómo venden los desguaces. Todo, en esta misión. Ortigosa preguntó incluso a las patronales directamente implicadas para conocer sus impresiones de la norma y su aplicación.

Un ‘sin ley’

Se pueden vender, pero no montar en el taller

Lo que dice la ley es básicamente que se pueden vender todo tipo de piezas de segunda mano en el desguace. Todo tipo es todo tipo. No así entre particulares, que desde el pasado año la ley dice que cualquier pieza usada que no provenga de un desguace es ilegal: la venda un particular o un taller. Los CAT (los desguaces de toda la vida) son los únicos autorizados para reutilizar y comercializar piezas y componentes de vehículos que previamente hayan causado baja definitiva en el Registro General de Vehículos de la DGT y hayan sido descontaminados.

Los elementos activos o conjuntos de los sistemas de frenado, suspensión y dirección del vehículo sí se pueden vender de segunda mano en el desguace, pero no se pueden montar en los talleres. La pregunta que se me venía a la cabeza era clara: ¿y entonces por qué se venden?

Sin embargo, es curioso comprobar lo que dice la ley de talleres (1457/86) en su artículo 9.1C. Literalmente, “previa conformidad escrita del cliente, podrán utilizarse piezas usadas (…), siempre que el taller se responsabilice por escrito de que las piezas usadas se encuentran en buen estado (…) en los casos siguientes: por razón de urgencia justificada; por tratarse de elementos de modelos que se han dejado de fabricar y de figurar en las existencias normales de los almacenes de repuestos; por cualquier otra razón aceptada por el usuario”. Hasta aquí sin sobresaltos.

Lo curioso viene al finalizar el tercer ‘caso’, donde que la ley aclara: “Siempre y cuando no afecte a elementos activos o conjuntos de los sistemas de frenado, suspensión y dirección del vehículo”. Este tipo de piezas sí se podrán vender, pero no se podrán montar en los talleres. La pregunta que se me venía a la cabeza era clara: ¿y entonces por qué se venden?

Lo que dicen talleres y recambistas

Ninguna de las patronales implicadas en el asunto ha sabido responderme a esta pregunta de una forma taxativa. Cetraa, que es la de talleres, se pueden imaginar que muy contenta con esta disposición no está, porque es fácil pensar que si en los talleres no se puede montar los que sí lo hagan sean los ilegales o los particulares. Ambos casos implican un grave peligro para la seguridad vial. Su interpretación de la ley (insisten en que es su interpretación, pero que puede haber otras) es que si estos recambios usados no se pueden montar en el taller -los relativos a sistemas de frenos, suspensión y dirección- no se pueden tampoco vender. Es muy evidente que los desguaces tienen otra lectura de la norma bien distinta, como así me explicaban desde su patronal Aedra, remitiéndose a la norma, en la que se indica qué recambios no se pueden montar en el taller, sin referencia alguna a su venta en el desguace. Y razón tienen. Así que los venden.

Ancera, patronal de recambistas, se mostraba también disconforme con la norma, si bien su presidente, Miguel Ángel Cuerno, explicaba que ha habido algún intento que otro de mejorar la situación. Sin éxito, evidentemente.

Un taller acerca de montar piezas de seguridad usadas: “Es muy peligroso. Es así por ley, pero aunque fuera legal montar este tipo de componentes yo jamás lo haría. Si tienes un problema con los frenos, por ejemplo, el coche no se va a quedar averiado en una cuneta. Lo que puede suceder es que tengas un accidente…”.

Y es que, durante años, en Bruselas todas las partes implicadas trabajaron por medio de sus patronales en la ejecución de una lista en la que se definieran qué piezas eran de seguridad y por tanto se podían o no vender en un desguace. El objetivo era redactar un informe en el que apareciera cada uno de los recambios acompañados de un color: rojo, amarillo y verde. Igual que un semáforo. El rojo implicaba que estaría prohibida su venta; el amarillo que se podría vender siempre y cuando se hubiera rehabilitado adecuadamente la pieza; y el verde que no habría problema alguno para su venta en un desguace.

A la vista está que no lograron ponerse de acuerdo y como consecuencia tenemos a día de hoy una ley sin demasiado sentido, con diferentes interpretaciones posibles, pero que en la práctica permite que se puedan vender todo tipo de piezas usadas, pudiendo montarse solo algunas de ellas en los talleres. Mucha lógica no tiene. De ahí el título de este reportaje, porque la norma implica cierto descontrol. Si se ha legislado para que no se puedan montar piezas usadas en el taller será por algo. Por seguridad, es evidente. ¿Por qué sin embargo sí se pueden vender? Pues eso, descontrol.

Los talleres no los montan

Todos nos explican por qué no debemos hacerlo

Los objetivos que me planteaba en esta investigación eran varios: primero conocer la norma y hablar con las patronales implicadas. Eso ya estaba hecho. Lo segundo era por tanto averiguar qué conocimiento tenían de la norma los talleres y cuál era su respuesta, haciéndome pasar por un usuario que quería cambiar sus amortiguadores en un vehículo con quince años de antigüedad, cuando les preguntaba si podíamos ponerlos ‘de desguace’.

Lo primero que hice fue llamar a mi taller de confianza en Alcalá de Henares. Recurro mucho a él para bajar al terreno en muchas de mis investigaciones. ¿Tú sabes si hay algún recambio usado que no se pueda montar en el taller? Y bingo: “Sí, los que tienen que ver con los sistemas de frenos, suspensión y dirección”. Se lo sabía y además me daba su explicación: “Es muy peligroso. Es así por ley, pero aunque fuera legal montar este tipo de componentes yo jamás lo haría. Si tienes un problema con los frenos, por ejemplo, el coche no se va a quedar averiado en una cuneta. Lo que puede suceder es que tengas un accidente…”. No entendía en cualquier caso por qué la norma sólo se aplicaba para los sistemas de frenos, suspensión y dirección: “¿Los airbag?”, se preguntaba, “¿eso sí se puede montar?, ¿no es peligroso? Mucho sentido no tiene la ley, la verdad”. Lo que no conocía, y le resultó chocante, era que aunque no se pudieran montar en el taller sí se podían vender en el desguace. Y se quedó perplejo. Mucho no le gustó.

Lo tenía claro. Me tocaba comprobar si por norma general era así en el resto de talleres.

Ronda de llamadas

En Neumáticos Pereira, un taller especializado en mecánica rápida y neumáticos ubicado en Villaviciosa de Odón (Madrid), pregunto por el cambio de los amortiguadores. Según me pedía los datos para hacerme el presupuesto le hago la pregunta: “Y los amortiguadores de desguace…”. No me deja seguir con la frase. Muy rápida quien me atendía me dijo que no: “Es un peligro. Pueden estar muy ‘cascados’ y es un componente de seguridad muy importante”.

A continuación llamo a otro taller, en este caso especializado en suspensión. DMX Suspensión, en Villanueva de Perales, también en la Comunidad de Madrid: “No se le ocurra”, me responde muy rápido también. Aludía primero a la seguridad: “Van a estar peor que los que ya lleva y con componentes como los amortiguadores conviene no jugársela”. Después además me hablaba de la parte más económica, sabedor quien me atendía de que si le preguntaba por una pieza de desguace es porque estaba pensando en ahorrarme un pellizco en la factura: “Hoy en día no merece la pena ni por precio. Hay muy buenos amortiguadores a un precio asequible, además suele haber ofertas. No compensa para nada, en ningún sentido…”.

DMX Suspensión, en Villanueva de Perales, también en la Comunidad de Madrid: “No se le ocurra”, me responde muy rápido. Aludía primero a la seguridad: “Van a estar peor que los que ya lleva y con componentes como los amortiguadores conviene no jugársela”.

En la capital, quien me atiende en Talleres Gutiérrez lo tenía igual de claro: “Comprar unos amortiguadores en el desguace es una lotería”. Y hablaba además de lo que suponía incluso para ellos: “Con recambios de desguace al final es fácil que tengas problemas. Y si no van bien, monta, desmonta… No merece la pena, nosotros no los montamos”.

En AutoDiscount, en Leganés, eran también muy tajantes. Según sale la palabra desguace niega rotundamente: “Este tipo de componentes no. Son piezas de seguridad. Nosotros no los montamos”. Y me hablaba después de una oferta de 4×2 (monta cuatro y paga dos), corroborando lo que me habían dicho en DMX Suspensión cuando me hablaron de que por norma general era fácil encontrarse con ofertas en este tipo de recambios.

La ronda de llamadas a los talleres me había dejado meridianamente clara su postura. Supieran o no la existencia de una ley que les prohíbe montar piezas de desguace relativas a los sistemas de frenos, suspensión y dirección, ninguno de los que había contactado me habían dado siquiera la opción.

El último taller al que pregunto es Talleres Cruceta, en Móstoles, que me responde con rotundidad: “No trabajamos piezas de desguace en componentes que afectan a la seguridad. Hay otras, que no son comprometedoras para los conductores, que a veces sí. En el caso de los amortiguadores no lo hacemos y te recomiendo además que ni lo pienses”.

La ronda de llamadas a los talleres me había dejado meridianamente clara su postura. Supieran o no la existencia de una ley que les prohíbe montar piezas de desguace relativas a los sistemas de frenos, suspensión y dirección, ninguno de los que había contactado me habían dado siquiera la opción. Todos además me explicaron el porqué y me disuadieron de una idea que para ellos suponía un serio peligro.

Y pregunto a los desguaces

Son totalmente sinceros cuando reponden a mi llamada…

Lo siguiente para terminar de cuadrar la situación era llamar a algunos desguaces. Quería saber qué venden y cómo lo venden. A lo primero podemos decir que de todo. Lógico, la ley les ampara en este sentido. Para lo segundo les pregunté directamente si existe algún tipo de comprobación en este tipo de componentes. Y no, no las hay.

En Desguaces El Choque fueron de lo más explícitos. Siguiendo con la misión pedí presupuesto para dos amortiguadores delanteros. Enseguida, la teleoperadora que me atendió me dijo que los tenían. A continuación quise saber si existía algún tipo de comprobación: “Como es un componente que afecta a la seguridad del vehículo, me preguntaba si hacéis algún tipo de prueba para cercioraros de que la pieza está en buen estado”, fue mi consulta.

En Desguaces El Choque: “Si se refiere a si hay alguna máquina (para realizar la comprobación de los componentes), no, no la hay. Si entran por un siniestro en el que el coche iba circulando se entiende que los recambios funcionan. Si el golpe es delantero, por ejemplo, los componentes afectados no se venden. Los que no lo están, sí”.

A quien me atendía no pareció gustarle lo que le decía y me respondió con cierto desdén: “A ver caballero, son recambios de segunda mano. Se hace una inspección visual, se comprueba si hay holguras, si están rotos… Si están bien se ponen a la venta”. Quise incidir un poco más, a lo que su respuesta fue tajante. Casi regañándome por mi insistencia me dijo claramente: “Si se refiere a si hay alguna máquina, no, no la hay. Si entran por un siniestro en el que el coche iba circulando se entiende que los recambios funcionan. Si el golpe es delantero, por ejemplo, los componentes afectados no se venden. Los que no lo están, sí”.

En Desguaces El Rubio me dijeron básicamente lo mismo. Aunque en este caso la atención fue considerablemente mejor. Le pedí precio para unos amortiguadores y a continuación incidí en que me preocupaba si estaban o no en buen estado: “No se puede saber si están bien o no hasta que se montan. No los probamos. Lo único que miramos es que no estén rotos… Luego, si no funcionan correctamente se cambian o se devuelve el dinero”. Tres meses existe para hacer ese proceso inverso…

Vamos, que se venden, pero sin realizarse ningún tipo de comprobación previa. Al menos en los tres desguaces en los que probé suerte llamando como usuario. Y al ser piezas que influyen de forma determinante en la seguridad del vehículo, déjenme que les diga que no fue precisamente algo con lo que quedara especialmente satisfecho.

Cuando llamé a Desguaces MaCor pregunté por una bomba de freno: “Hay componentes, como es este caso, que es imposible comprobar. Hay otros que podemos probar, pero en este caso concreto no. En cualquier caso, si después de ser montada la bomba existe algún problema, tiene tres meses para devolver la pieza y se la cambiamos por otra. Para eso está la garantía que le damos”, me contestó de lo más diligente quien me atendía.

Vamos, que se venden, pero sin realizarse ningún tipo de comprobación previa. Al menos en los tres desguaces en los que probé suerte llamando como usuario. Y al ser piezas que influyen de forma determinante en la seguridad del vehículo, déjenme que les diga que no fue precisamente algo con lo que quedara especialmente satisfecho. Porque yo no iba a comprar, pero habrá quien sí… Y luego todos vamos en la carretera.